"Es medio raro que ahora que nos va mejor, no vayamos tan seguido a tocar a Uruguay", dice por teléfono Marcelo Corvalán, bajista y cantante del grupo argentino Carajo, que esta noche se presenta en el boliche Central (Rondeau y Colonia). "Antes, cuando éramos menos conocidos podíamos ir más a menudo. Por suerte, siempre nos ha ido bien en nuestros encuentros con el público uruguayo".
Nacida luego de la partida de Corvalán del gru- po A.N.I.M.A.L., la banda arrancó su trayectoria discográfica hace cuatro años con un primer y autotitulado debut. Luego vino Atrapasueños, hace dos años. Gracias a ese disco y un cambio de enfoque -un metal menos agresivo y más espiritual- Carajo empezó a escalar posiciones en el circuito de bandas porteñas y finalmente se consagró como una de las agrupaciones "de primera" cuando se presentó en el Estadio Obras el año pasado. Posteriormente, la banda editó el registro en vivo Electro roto acustizado, llamado así porque antes de la grabación el baterista Hernán Vilanova se fracturó la mano.
El grupo además cuenta con la singular condición de ser la única banda de rock argentina que se ha presentado en Cuba. "Fueron tres años de gestiones antes de obtener la autorización para tocar, tuvimos que pasar por muchos filtros", explica el bajista.
Lejos ya de sus días como integrante de A.N.I.-M.A.L, Corvalán dice lamentar que su antiguo grupo se haya disuelto. "Si bien fue una `separación` un tanto amarga, me duele ver que A.N.I.M.A.L. ya no exista. Estuve años en ese grupo, que fue una de las bandas de metal más trascendentes de Argentina". El concierto de Carajo está anunciado para las 21 horas y las entradas cuestan $ 200.