Jorge Savia
Se ríe. A la distancia luce desenvuelta, animada. Es que, además de que la comunicación con el Hotel Plaza de Magdeburg resulta muy clara, se nota que María José Núñez Anchorena no cumple a rajatabla con los requisitos del estereotipo de un protagonista del mundo del boxeo y menos de una boxeadora que sabe que "como dijo alguien, las tarjetas (de los jurados) ya están hechas" antes de que hoy suba al ring para pelear con la bielorrusa Alesia Graf por el título mundial supermosca en la que será su 6ª pelea profesional y la primera a 10 rounds, porque "gané una por puntos y fue a 6, y las demás fueron rápidas, por nocaut".
-¿Cómo es tu historia hasta llegar a esta pelea en Alemania?
-Bueno, yo me casé jovencita; bah... estaba en pareja, por eso no completé la secundaria, y tenía una imprenta en la calle Uruguay. En ese entonces iba al Remeros, hacía taekwondo, re-mo, natación...
-¿Cómo te hacés boxeadora?
-En Paraguay. Yo tenía un hermano que vivía allá y a los 25 años, por temas personales, decidí irme un tiempito con él, pero al conseguir trabajo empecé a quedarme. Primero trabajé en un restaurante francés, después en otro japonés y ahí empecé a ir a un gimnasio y a entrenar "full contact" hasta que llegué a estar en la selección de judo de Paraguay.
-¿Y el boxeo?
-Fue una casualidad; hacía jiu-jitsu y quería bajar de peso porque en alguna pelea no- té que debía estar más rápida, así que empecé a hacer boxeo por eso, para entrenarme, pero tenía un profesor cubano que me dijo que podía pelear y al final terminé entusiasmándome.
-¿Y cómo salió esta pelea por el título mundial en Alemania?
-Por un colombiano que me vio pelear cuando fui al Congreso Mundial en Chajarí en 2004. Iba a venir otra chica, pero no sé qué le pasó, entonces llamó a mi promotor, le preguntó si estaba en peso y... acá estamos.
-¿No vas de carne de cañón?
-¡Yo vine a jugármela! Es la oportunidad que todo boxeador espera. Además, siempre fue mi sueño: estando en Paraguay le escribía a la Federación de Ju- do y a la Federación de Boxeo, porque quería representar a Uruguay, pero nunca me contestó nadie.
-De tu rival, ¿sabés algo?
-Trabaja muy bien los ganchos, pero le gusta ir al frente y fajarse y eso me favorece, porque no voy a tener que salir a buscarla. Voy a tener que ir al fuego, a tratar de entrarle en la corta distancia.
Por suerte la comunicación es clara. Porque María José Núñez Anchorena es la primera representante del boxeo uruguayo que pelea por un título mundial. Y se nota que disfruta con sensibilidad hasta aquello que no constituye la esencia misma de la gran instancia: "Teníamos la vuelta para el domingo, pero vamos a pasear 3 o 4 días a Berlín y cambiamos los pasajes. ¡Una vez que venís a Europa no te podés ir sin haber visto nada!"
"¡Mi madre llora y reparte fotos mías!"
-¿De qué barrio sos en Salto?
-De Ceibal.
-Y cómo es tu vínculo con el pago? ¿Venís cada tanto o no volviste desde que te fuiste hace 8 años?
-Voy, voy… por lo menos, tres o cuatro veces por año. Disfruto estando con mi padres, con mis hermanos... me la paso tomando mate dulce con bollos y tortas fritas con mi madre. Ahora, hace poco, en julio, por ejemplo, me fui y estuve un mes. Te digo más: volví con la idea de quedarme del todo en Salto, pero estuve un mes y regresé a Paraguay, precisamente porque me salió esta pelea y quería entrenar con el cubano. Era la única forma de venir a pelear a Alemania. Pero ya te digo: incluso, capaz que después de esto voy para quedarme en Salto.
-Así que no te desarraigaste.
-¡Para nada! Al contrario. Mirá, te cuento: recién llamé a mi madre, que está allá, y pobre… ¡se pone a llorar, porque está orgullosa, y me dijo que anda repartiendo fotos mías por los comercios y a los conocidos en la calle!