EDWARD PIÑÓN
Alejandro Balbi sigue evaluando seriamente postularse a las próximas elecciones presidenciales en Nacional porque considera que un club como el tricolor no puede ser manejado como "una Sociedad Anónima o una empresa".
Para Balbi, actual delegado albo, la prioridad de una institución como Nacional es la de los triunfos y los campeonatos, porque a la hinchada no espera.
En diálogo con El País, Balbi dijo que espera que haya lista única, aunque reconoció que tiene matices con Ricardo Alarcón y Morgan Martínez, dos potenciales candidatos.
-¿Realmente va a ser candidato a presidente o simplemente buscó hacer ruido?
-El corazón me pide, la cabeza no me deja. Eso creo que es un resumen de lo que siento hoy, a pesar de que también entiendo que hay figuras en la actual estructura política de Nacional que tienen tantas o más cualidades que yo para ser presidente del club.
-¿Pero decidió si será o no candidato?
-No es un tema que hoy lo vaya a decidir, si no que se va a resolver más sobre la fecha.
-La cabeza le dice que no. ¿Es porque piensa que no tiene la madurez necesaria como para ejercer esa función?
-Creo que la madurez la tengo y la experiencia también. El otro día le decía a unos amigos que mi primer carné de la AUF lo saqué hace 28 años y aunque me puedan decir que el carné no te da la experiencia, si es lo que pasó durante ese período. La cabeza me dice que no porque hay una cantidad de situaciones que me impiden asumir el desafío. Una de ellas es la laboral, otra la estructura del club y del fútbol en general, porque me parece que una persona que asuma el desafío de ejercer la presidencia de Nacional debería tener el tiempo, la dedicación completa y la economía que yo hoy no tengo.
-Cuando tiró el tema, ¿qué repercusiones tuvo? ¿Qué mensajes recibió de los tricolores?
-Creo que a veces el error que cometemos los dirigentes es pensar que cuando la gente nos quiere podemos ser el elegido. Creo que la habilidad que tuvieron algunos candidatos en la historia de Nacional fue la de decir las cosas que la gente quiere escuchar. En la calle hay una aceptación bastante importante, lo que tengo mis dudas es si aquellos 3.000 que votan, que capaz que son los que no van al estadio, tienen mi mismo modo de ver las cosas. Acá hay una realidad, Nacional tiene 1.500.000 de hinchas, pero los que deciden son esos 3.000 y hay gente que supo mostrarse o decirle a la masa societaria lo que le gustaba escuchar y capaz que yo no soy ese. Quizás soy el realista, el que ve el fútbol como es o por lo menos como yo lo veo.
-¿Qué piensa que no le puede gustar de usted al socio de Nacional? ¿Por qué lo rechazarían?
-Hay muchos temas que son tabú, que en realidad no son. Creo que hay una estructura o un organigrama dentro del fútbol que el socio no conoce y que si uno lo acepta, lo conoce y trata con ese organigrama al socio le parece mal. Y uno a veces lo trata porque no hay más remedio o una necesidad imperiosa.
-¿Cómo qué?
-Me he cansado de decir que en un club como Nacional no se admiten las esperas. Hay clubes como Danubio o Defensor que son ejemplos de conducción, pero si ellos no salen campeones un año no pasa nada y Nacional si en un año no sale campeón es una tragedia.
-¿No es viable una apuesta a futuro?
-A mi me encanta apostar al futuro, pero si no ganás es muy difícil. No se puede decirle al hincha: "tengan paciencia que en cinco años vamos a salir campeones, mientras formamos un equipo con jugadores de la casa". En Nacional te matan, es una realidad. El mejor ejemplo lo vivimos hace poco, después de haber salido bicampeones uruguayos, perdimos en el segundo partido de la Liguilla y cuando me iba cuatro o cinco hinchas me dijeron a la salida del Franzini: "Balbi hay que traer jugadores, esto es un desastre. El equipo se cae a pedazos". La gente no tiene memoria.
-¿Se gobierna para la gente?
-Hay que estar convencido de lo que hace y no gobernar para la gente, pero aquel que piense que en Nacional hay tiempo para hacer las cosas está equivocado. Acá hay que hacer cosas ganando, perdiendo no sirve.
-O sea que un eventual gobierno de Balbi tendría como base fundamental las victorias deportivas, aún resignando otras cosas.
-Creo que se puede hacer todo, además ya lo hemos demostrado. Acá Nacional estuvo ganando y se inauguró el Parque Central, cuando todo el mundo decía que no se podía hacer porque no había un peso. Acá hubo ingenio e inteligencia por parte de directivos de Nacional.
-El mayor rechazo, ¿se puede dar por una relación con el empresario Francisco Casal?
-Creo que el socio de Nacional quizás tiene ideas más alejadas a lo que es la estructura actual del fútbol. Yo a veces escucho: "Nacional sin contratistas" y me río, porque esa es la realidad del fútbol y no puedo ir contra la realidad. Si me dicen, una relación con los contratistas de otra manera, estoy a favor de ello. Si me plantean que el club cobre su vidriera, para aquel contratista que quiere mostrar su jugador, también me parece bien. Ahora eso de romper con Casal o romper con los contratistas es una irrealidad. Es como cuando se hablaba de que había que romper con Estados Unidos, con el Fondo Monetario Internacional y no pagar la deuda externa. Eso es ilógico e irracional.
Lamentablemente, por inactividad de los dirigentes, porque el mundo se ha transformado, porque el dirigente es honorario y no tiene tiempo, el contratista agarró un espacio que el dirigente no lo puede cubrir. Hoy es muy difícil que dirigente venda un jugador como lo hacían (Miguel) Restuccia o (Washington) Cataldi hace 40 años, porque el dirigente no viaja y no lo conocen, y el contratista invierte en todo eso y es una figura más dentro del mundo del fútbol. Si será una figura más que está reconocido por el estatuto de FIFA.
Lo que si es bueno es que el arte de negociar sea beneficioso para el club. Eso depende de quien trata, de quien negocia.
-Hoy hay ejemplos de que se puede ser exitoso futbolísticamente y tener rédito económico.
-No tengo ninguna duda que es posible, pero con el respaldo de la gente.
-Nacional iba encaminado a ello.
-Sí, está encaminado con el tema de los palcos, de las butacas y hay un gran tema que podría terminar con el déficit.
-¿Cuál es?
-Si hay 1.500.000 de hinchas podría obtenerse un caudal social de 30.000 pagantes y con eso se saca el presupuesto mensual. Así no hay que andar en manos de contratistas, ni prestamistas, ni bancos, ni instituciones financieras, ni poniendo plata del bolsillo. Si mañana Nacional tuviera 30.000 socios no dependería de nadie y todo lo que venga de afuera, sponsors, giras, copas internacionales, ventas, va por encima y permite hacer otras apuestas. Pero la realidad es que acá nadie quiere esperar y eso se comprueba hasta en las asambleas generales, porque son de una manera si fuiste campeón y de otra si no lo fuiste, pese a que los números sean idénticos.
-¿Le pasa la responsabilidad al hincha?
-Tiene que entender que hincha es el que apoya. Que hay que comprometerse con su pasión y depositar todos los meses seis dólares en un banco. Estoy aburrido de escuchar que los jugadores se venden barato, pero si vos no tenés plata para pagar, qué independencia tenés para negociar. Es muy fácil decir vale tanto y si no me lo compran me quedo de brazos cruzados, pero después vienen los jugadores, los técnicos, los médicos, los funcionarios del club a pedir que se les pague y muy sueltos de cuerpo no podemos decirles "vamos a esperar que yo venda tal jugador en lo que yo pienso". No es posible porque hay que cumplir con las obligaciones y eso tiene que ir de la mano con las victorias, porque Nacional tiene que ganar siempre. No admite espera y por eso es el tema de las contrataciones. Ahora tuvimos problemas por los jugadores que contratamos, nos dijeron que había que apostar a los juveniles y ahora resulta que se lesionó Vanzini, Brítez estaba suspendido, se lesionaron Márquez y Castro y en el banco de suplentes estaban todos los juveniles. O sea que no teníamos ese super plantel. Es más, yo creo que nos quedamos cortos.
-¿Hubiese traído más?
-Respondo con un ejemplo, a (Egidio) Arévalo Ríos, que contrató Peñarol, lo tenía arreglado antes de terminar el período de pases y no lo pude traer porque sabía que no tenía aceptación dentro de la directiva. Venía por una bicoca de sueldo, nos daban un porcentaje importante del pase y era un jugador que hoy nos estaría dando una gran mano. El gran tema está en buscar la ecuación de reforza el equipo y no endeudarte. Ese es el gran tema, pero Nacional no es como los demás. Quizás sea aburrido repetir este concepto, pe-ro quiero metérselo en la cabeza de la gente, porque Nacional está obligado a ganar siempre. No se puede jugar con juveniles como lo hacen Danubio o Defensor porque la camiseta de Nacional pesa 100 kilos.
-Si se presentan Ricardo Alarcón y Morgan Martínez, ¿será una tercera opción?
-Con los dos tengo una gran relación y debería tener conversaciones para ver cuáles son sus ideas. Si veo que estoy cerca de sus ideas me sumo a trabajar con ellos, porque yo por Nacional no tengo berretines.
-¿Y si no se produce la compatibilidad?
-Con mi grupo podría presentar una lista, pero no creo que estemos muy lejos. Podríamos limar esos matices, que hoy pueden ser muy grandes porque, repito una vez más, un club como Nacional no es una Sociedad Anónima o una empresa.
"Si no tenés
plata para
pagar, qué
independencia
tenés para
negociar"
"Mi miedo es que venga gente con ideas muy innovadoras que son ajenas a lo que es la estructura del fútbol y el fútbol no es una empresa"
"En Nacional no se puede jugar con juveniles como hacen Danubio o Defensor porque la camiseta de Nacional pesa 100 kilos"
"Si Nacional tuviera 30.000 socios no dependería de nadie. Hincha es el que apoya, el que se compromete con su pasión"
"Es difícil que
un dirigente
venda a un
jugador como
hacían Cataldi
o Restuccia"
"El fútbol es atípico, es deficitario, pero tiene que seguir andando porque la pasión -que no está cuantificada- te exige seguir adelante"
"Sólo dentro de la cancha no se gana"
-¿Cómo ve el panorama político de Nacional?
-Afortunadamente muy tranquilo. Soy de los que creo que la política le ha hecho mucho daño al club y afortunadamente se ha pacificado. Deberíamos seguir por ese camino y si somos inteligentes, sensatos con nosotros mismos, para los futuros comicios deberíamos hacer una lista única. Conozco la interna de Nacional y no veo candidatos de fuste, de la misma manera que creo que las personalidades que hay con cualidades para presidente perfectamente pueden adaptarse a lo que es el bien común de todos, por lo cual aspiro a que no haya lucha electoral.
-Algunos dicen que la lucha electoral es sana. ¿Qué piensa?
-Que es sana para la política nacional, para un club de fútbol sería mejor que todos nos juntáramos para llevarlo adelante, porque dirigentes capaces y con tiempo faltan.
-Pese a su apreciación, es altamente probable que se produzca la lucha electoral.
-Es posible. Yo defiendo una corriente de Nacional netamente futbolística, ganadora y exitosa. Eso no significa que otras corrientes no quieran eso, pero a lo mejor van por otros caminos que yo no estoy dispuesto a transitar. Nacional está dentro de un fútbol muy politizado y si no hay gente que esté dentro del meollo no lo capta, no lo percibe y acá el hincha tiene que tener muy claro que sólo dentro de la cancha no se gana. Si vos tenés un muy buen equipo, pero afuera no hay dirigentes que te respalden es muy difícil ganar.
"En el fútbol te bajás los pantalones"
-¿Qué le dijo su familia?
-Me dijeron que estoy loco y yo creo que estoy loco.
-¿Y por qué el entusiasmo?
-Porque el amor y la pasión por Nacional es tan grande que a veces te lleva a cometer irracionalidades. Yo también pienso que no sólo alcanza con el presidente, si no se forma un grupo de trabajo que sea heterogéneo y con una visión en común, como hubo en los períodos de (Eduardo) Ache donde se respetó -al menos hasta un mes antes de marcharse- los papeles de cada uno. Y ése es el gran arte del presidente o del conductor del barco.
-¿Ya tiene ese grupo formado?
-No.
-Su determinación de querer ser presidente, ¿fue algo natural?
-Fue algo que me nació y eso que era uno de los que siempre decía que para ser presidente de Nacional hay que estar algo mal de la cabeza, porque vos no deberías ser titular o responsable de una institución en la cual vos gastás diez todos los meses y te entran cinco. El fútbol es atípico, es deficitario, pero tiene que seguir andando porque la pasión -que no está cuantificada- te exige seguir adelante.
-Dijo que la decisión la iba a tomar a último momento, ¿de qué depende?
-Depende de los candidatos que haya. Ojo que no soy jurado ni juez de nadie, pero si veo que hay un candidato firme y que reúne las condiciones para ser el presidente de Nacional yo lo apoyo. Mi temor o mi miedo es que venga gente con ideas muy innovadoras que sean ajenas a lo que es la estructura del fútbol y el fútbol no es una empresa. Entiendo que mucha gente lo quiera tratar como tal porque el fútbol es un negocio, pero no es tu empresa. Vos en el fútbol te bajás los pantalones, decís que sí a un montón de cosas que en la actividad privada no lo hacés.