Inocencia defensiva

Víctor Hugo Morales

Argentina cayó ante Brasil por una goleada que no merecía su afán ofensivo, pe- ro que castigó severamente su desequilibrio e inocencia para defender. Un gol traído desde los vestuarios, instaló a los norteños en el paraíso del

contraataque. Y así, sin pudores para rechazar, Lucio y Juan, con temperamento y

desprejuicio a la italiana, y la presencia estelar de Kaká, terminó sepultando el do-minio albiceleste del segundo

tiempo. Fue una tarde perfecta para Dunga. Consiguió su primer victoria nada menos que frente al más odiado de sus adversarios. La previsible mentalidad ofensiva del técnico albiceleste, se ofreció con la misma generosidad que la escasa inteligencia para proteger su campo. Su fútbol defensivo en línea fue abochornado por las triangulaciones a la brasileña que generaron los dos primeros goles. El tercero fue una proclama. Córner para la argentina, gol de Brasil...Habían ido todos con el pretexto de descontar, de abuenar el resultado. Pero cuando la pelota salió del área de Brasil, y fue recibida por Kaká, el único que pudo perseguir, desairado por la categoría del gran volante amarillo, fue Messi. Ya estaría todo dicho, pero cabe seña-lar, también, que de frente a Kaká, sólo había dos atribulados defensores que dudaron más de la cuenta entre la receta del paso al frente y la reculada hacia el embudo del área. Kaká era el único que no tenía preguntas porque sabía muy bien lo que se proponía. Abbondanzieri alcanzó sólo a ser testigo de la última demostración de pericia, de ingenio y decisión que tuvo el buen partido que jugaron en el nuevo estadio londinense. Si Brasil hace buena lectura de lo sucedido, no podrá estar conforme, más allá del resultado.

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