JORGE SAVIA
A final, salió el sol. Para Peñarol y en la tarde dominical del Centenario, en la que incluso fue posible apreciar el arco iris, porque tanto el horizonte como la propia gestión del conjunto aurinegro por momentos se poblaron de nubarrones que de a ratos matizaron la luminosidad del resultado alcanzado.
Es que ganó Peñarol. Que, por encima de cualquier otra cosa, es lo que el cuadro de Gregorio Pérez precisaba y su hinchada esperaba. No fue fácil, porque sobre el arranque mismo de un fútbol agresivo en materia atacante, que empezó con la solidez de la línea de cuatro en la retaguardia, siguió con la presión de la dupla de volantes de recuperación (Arévalo, Ríos y Flores) en mediocampo y culminó con la profundidad que mostraron Cardoso, Delorte y Vigneri adelante, otra vez Peñarol quedó con 10 -por expulsión de Castillo a los 20` de la primera etapa- y pareció que se le podía complicar el panorama, ya que un par de situaciones claras mal definidas por el rochense y un remate del grandote argentino fue devuelto por el travesaño, dieron la sensación de que el elenco carbonero estaba "engualichado".
Sin embargo, Gregorio movió bien las piezas, sacó a Diego Rodríguez -que no pesaba- para poner a Fernando González en el arco y seguir jugando con tres atacantes, y de esa forma con el golazo que metió Delorte a los 35` pudo hacer pesar la superioridad de su intención, y hasta su apariencia de equipo más afiatado y confiado que en partidos pasados, por sobre la modesta precariedad de Rampla que, pese a haberse terminado de conjuntar y contratar técnico pocos días antes del comienzo del campeonato, salió a la cancha con una actitud protagónica que provocó jugadas como la de la expulsión de Castillo y que solo se vio desestabilizada por los problemas defensivos que le creó el ataque adversario.
Es más, en el complemento, con un par de cambios acertados, y aprovechando el hombre de ventaja, que se tradujo en la merma de rendimiento que experimentó Peñarol en el mediocampo, el cuadro dirigido por Krasouksi dio vuelta el trámite. Y cuando amenazaba con el empate, Gregorio le metió dos cambios (Arias por Cardoso y Acosta por Capria) con los que su equipo emparejó las acciones y hasta volvió a salir en contraataque, tal como lo hizo cuando el "Beto", Delorte y Vigneri -este último con un penal que le cometieron cuando un pase del argentino lo dejó en posición de gol frente al arco contrario- protagonizaron la jugada con la que Peñarol aseguró el resultado.
En suma: el cuadro de Gregorio precisaba ganar, y no solo lo consiguió: alcanzó a Nacional, que es su eterno referente, sigue en carrera y su victoria llegó acompañada de un golazo de Delorte que, además, fue la mejor figura de la cancha. ¿Qué más podía pedir el hincha para ver el arco iris como un gran espectáculo, más allá de los nubarrones que ayudaron a que se gestara?
El apunte
DUPLA. Sin formar un tándem, pero complementándose como en la jugada del 1er. gol y otras en las que complicaron a la zaga contraria, Cardoso y Delorte fueron determinantes para desestabilizar a Rampla.
AGRESIVIDAD. Hasta que sacó a Cardoso para incluir a Arias, porque Arévalo Ríos y Flores hacían agua en la marca, Peñarol -aún con 10 futbolistas- jugó con 3 atacantes.
REFUERZO. La inclusión de Arias y Acosta le dieron aire a Peñarol, que había perdido, primero la posesión de la pelota y después salida hacia el ataque.
Alejandro Delorte: el grandote ayer no anduvo con chiquitas
PEÑAROL
Castillo: no había tenido errores, salió desesperado, quizá resbaló pero cortó una jugada de gol con la mano afuera del área y fue bien expulsado. García: atento, rápido; marcó sin dar ventajas e hizo algunos cierres providenciales. Nunes: protagonista. Quitó y anticipó, tanto por arriba como por abajo. Montero: firme, sobrio, siempre bien ubicado. Máximo rendimiento con mínimo desgaste. D. Rodríguez: salió tempranamente por un cambio obligado. Arévalo Ríos: gran despliegue en el primer tiempo. Perdió terreno en la segunda etapa. Flores: también, mandó en los 45´iniciales, pero después bajó bastante. Capria: hizo jugar, metió buenos pases y, además, cuando el equipo quedó con 10, se puso el overol y trabajó a destajo. Vigneri: peligroso, aunque a veces no fue muy claro. Le cometieron un penal y lo transformó en el segundo tanto. Cardoso: gestó el primer gol con buena jugada y fue protagonista de otras que, sin embargo, no remató con la eficacia acostumbrada. Delorte: determinante. Se juzga por separado. González: sin fallas. Arias: restableció la solidez del mediocampo. Acosta: aportó la salida que faltaba.
RAMPLA JRS.
Navarro: seguro. De los Santos, Benia y González: con dificultades de marca. Quintana: el más parejo de la zaga. Aranda: movedizo. Mejor en la segunda etapa. Silva Cerón: dio batalla en la mediacancha. Tejería: sin destaque. Ledesma: encarador, como siempre, aunque sin la profundidad de otras oportunidades. Ferreira: lo controlaron. Schneider: le faltó peso atacante. Aguiar: revitalizó la ofensiva con un manejo adecuado. Martínez: le dio mayor agresividad al ataque. Arambillete: Sin chance de destacarse.