CRITICA/FERNANDO MANFREDI
Aunque la esencia es claramente regional, la forma de abordar los temas por parte de Liliana Herrero dista saludablemente de serlo. Ella canta a su tierra y su gente empleando las voces de los mejores poetas, en un trabajo de selección que desemboca en creación a partir de un desmenuzamiento de las ideas expresadas en cada tema.
Se trata de una recreación sin pomposidades ni aturdimientos. A cada imagen responde una postura física, una inflexión de la voz que dibuja en el aire geografía y protagonistas. Escuchar a la Liliana es formar parte de un círculo proyectado más allá del escenario en una suerte de charla entre amigos donde es posible. Como sucedió con Juan Falú, espectador en la sala, que fuera convocado a compartir la escena para demostrar un talento que le viene por genética y se le acrecienta con el tiempo.
PRESENCIA. Como en el disco, el espectáculo se abrió con Lapacho, una bellísima composición de Ayala. Autor recurrente de la Herrero, sirvió para marcar desde el inicio la forma en que los temas serían abordados: arreglos de singular maestría apoyados en una percusión de lujo comandada por Mariano Cantero.
A lo largo del recital se sucederían las sorpresas a partir de un conjunto de canciones que cumplían con la idea de Litoral: ser un reflejo poético musical de los dos grandes ríos que marcan la esencia argentina y uruguaya.
Así delicadamente esta mujer, sin hacer la mínima alusión a problemas muy tristemente actuales, nos muestra en su real dimensión que los ríos no tiene preferencias y que la fascinación que sus aguas ejercen conmueve a los seres sensibles sin ponerse en miras de en qué ribera los atropella la inspiración.
Un álbum de dos discos es imposible de resumir en una presentación, pero la Herrero, sabiamente, eligió aquellas piezas que permitían reconstruir la idea principal a partir de indicios muy claros. Es que cada fragmento completó un vasto fresco donde se reflejan las vidas y los secretos miedos de los pobladores de este lado y del otro.
APORTES. Y la mezcla de ambos abordajes que se complementan sin superponerse aconteció además sobre la escena: el grupo instrumental base, además del citado Cantero y Matías Arriazu se enriqueció con Edú "Pitufo" Lombardo en percusión y Juan Pablo Chapital en guitarra y en momentos especiales del espectáculo con Osvaldo Fattoruso.
Otro momento clave fue la presencia de Fernando Cabrera con una intervención prevista y otra imprevista pero promovida por Liliana Herrero con quien entonaron también Santa Lucía una canción que ese río tantas veces visto pero tan poco cantado a fuerza de cotidiano.
Litoral sirvió además para volver al tapete la figura de Osiris Rodríguez Castillos, bastante olvidado por los uruguayos, pero junto con Aníbal Sampayo uno de los creadores de más proyección fuera de fronteras. Y no es para menos, basta escuchar Salto Grande o Gurí pescador para darse cuenta el nivel de su música y su poesía argumentos contundentes que llamaron también la atención de los argentinos.
CONCLUSION. Una sala llena avaló el predicamento que Liliana Herrero tiene con los montevideanos a quienes sabe llegar con argumentos claros y contundentes: un producto artísticamente irreprochable, una voz que sabe de matices en la intención y el tono, una actitud sincera y fraterna y una sinceridad que destruye cualquier frontera entre artista y público. Resultado, una fiesta para quienes presenciaron el recital.
Desde el primero hasta el último tema todo fluyó como un río, (haciéndole honor al tema). En el final Pablo Routín fue convocado para cantar junto a Liliana Herrero Murga Madre, el tema del que es co-autor con Edú Lombardo. Resultó emblemática esta suma de figuras sobre la escena en una conjunción de virtudes y emociones. El público no quería irse aún después de los cálidos bises es que para entonces el espectáculo mágicamente se había transformado en reunión de amigos.
LITORAL
Recital de Liliana Herrero
Autores. Varios
Con. Matías Arriazu, Juan Pablo Chapital, Mariano Cantero y Edú Lombardo,
Sala. Zitarrosa. Viernes 11 y sábado 12