La tercera edición del Festival de Cine de Piriápolis, organizada por la Asociación de Críticos del Uruguay, entregó el domingo a la noche los premios del concurso de cortometrajes que integraba su programación. El jurado, compuesto por la actriz Roxana Blanco, el crítico y distribuidor uruguayo Ronald Melzer y el crítico argentino de la revista El Amante, Jorge García, distinguió al corto chileno Obreras saliendo de la fábrica. El guiño del título a la legendaria filmación de los hermanos Lumiére hace más de cien años, no debe haber pasado desapercibido para el jurado, que justificó el premio refiriéndose a "su economía de recursos y su sabiduría narrativa para reflejar un microcosmos cotidiano que alude a una situación de profunda injusticia social".
Además de éste, se otorgó una mención especial al cortometraje uruguayo Ocho horas, de Adrián Biniez, "por la inteligencia, levedad y originalidad con las que expone una situación dramática reconocible". El comentado y halagado corto argentino Medianeras también obtuvo una mención especial por su "sensibilidad y humor". Y finalmente otras dos menciones especiales fueron para los cortos uruguayos Gato de porcelana, de Natalia Espasandín y para Pinkus, de Ari Carretero.
Independientemente de esto, el punto alto del festival en cuanto a público y programación fue el sábado de noche, cuando se hizo el homenaje al cineasta argentino Pino Solanas (que estuvo presente junto a Ana María Pichio con motivo de los 20 años de El exilio de Gardel) y un emocionado y difícil por la cercanía de su muerte, tributo a Juan Pablo Rebella. Este último se acompañó de la proyección del corto Ocho horas, donde el mismo Rebella tenía un cameo.
FANTASTICO. Otro punto de interés estuvo en la sección o microfestival Fantapiria 2006, organizado por el crítico Alejandro Yamgotchian. Al menos allí se pudo ver una programación distinta, menos complaciente con los gustos estéticos y políticamente correctos y tal vez más inquieta. En esta sección se exhibió como lanzamiento principal la esperada película argentina Grité una noche, premiada en el festival Buenos Aires Rojo Sangre, muy entrada la madrugada debido a un duro atraso de una hora y media en la programación.
El domingo presentó una interesante muestra de cortos del grupo Area 4. Allí se exhibió Sea Males, ingenioso avance de un corto de Guillermo Kloetzer, además de los trabajos de los integrantes del cuarteto. Luego se pasaron dos cortometrajes del activo Guzmán Vila (quien filma el largo La balada de Tepes), Pesadilla a color y La visita, sobre un cuento de Henry Trujillo.