Juan Pablo Correa
Carlos Pérez del Castillo fue subsecretario de Relaciones Exteriores y candidato a director de la Organización Mundial del Comercio. Es reconocido como experto en comercio internacional y actualmente trabaja como consultor. En entrevista con El País dijo que un eventual acuerdo con Estados Unidos es una gran oportunidad aunque advirtió que ese país hará exigencias como el desmantelamiento de los monopolios. Afirmó que se debe conformar un equipo fuerte que negocie rápido y que tenga contacto diario con el sector privado.
-¿Cuáles son los asuntos que Estados Unidos planteará ineludiblemente ?
-Van a plantear ineludiblemente la inclusión de los temas de propiedad intelectual, compras gubernamentales, servicios, normativa laboral y ambiental. Absolutamente todos los monopolios estarán sobre la mesa, incluyendo el de telefonía básica y de importación y re- finación de combustibles. En cuanto a la propiedad intelectual van a buscar ir más allá de lo acordado en la Organización Mundial del Comercio. Con respecto a las compras gubernamentales van a pedir que se dé a sus empresas el mismo trato que si fueran nacionales en las licitaciones. Pero se pueden negociar ciertos márgenes. En materia laboral en los acuerdos con América Central pidieron correcciones aunque en otros casos sólo piden que se cumpla a cabalidad las normas vigentes.
-¿Cuál es un objetivo realista que Uruguay se puede plantear en materia de exportación de carnes a Estados Unidos?
-A Australia Estados Unidos le concedió una desgravación a partir de un plazo de 18 años aunque el convenio tiene salvaguardias que se aplican si las importaciones superan determinado volumen o bajan de determinado precio. Pienso que como el cupo uruguayo es mucho más pequeño que el australiano (el local es de 20.000 toneladas), puede tener un incremento grande de la cuota que paga arancel y una desgravación en un plazo similar al concedido a Australia. Respecto a los lácteos tenemos un cupo pequeño que se puede ampliar pero no se va a conseguir un arancel cero.
-¿Cómo debería funcionar el equipo negociador uruguayo?
-Espero que haya estudios y una consulta diaria con el sector privado. Hay que conformar un equipo fuerte. El chileno tenía más de 100 personas. Hay riesgos y oportunidades y se necesitará un sector empresarial dinámico.
-¿Cómo debería procesar es-te asunto Uruguay a nivel del Mercosur?
-Uruguay tiene que adelantarse y pedir una reunión al más alto nivel para explicar. Tiene que adelantarse a las reacciones porque si bien hay normas del Mercosur que dicen que no se puede negociar separadamente también es cierto que en el bloque ha habido incumplimientos porque no hay zona de libre comercio y no hay salvaguardias.
-¿Qué nivel de flexibilidad dará Estados Unidos para contemplar a sectores locales que necesiten un proceso más largo para adaptarse a la apertura?
-Va a aceptar eso porque ellos también tienen sectores sensibles. Por ejemplo, el azúcar no lo negociaron con Australia. La normativa de la Organización Mundial del Comercio (OMC) establece que para que ésta acepte un acuerdo comercial bilateral, éste tiene que liberalizar entre el 85 y el 90% del comercio entre los países. O sea que habría un 10% aproximadamente que se podría excluir que habría que negociar hábilmente.
-¿Cree que es suficiente el plazo para negociar antes de que expire el "fast-track" en Estados Unidos el próximo 30 de junio? (N de R: facultad que tiene el presidente estadounidense de negociar acuerdos comerciales que el Congreso puede aprobar o rechazar sin introducirle modificaciones).
-Estos acuerdos llevan al menos uno o dos años de negociación. Tengo serias dudas que se pueda negociar en tres meses y tendría que estar pronto en marzo o abril. Sin "fast-track" se complica muchísimo porque en Estados Unidos en realidad es el Congreso el que conduce la política comercial. Si simplemente se va a tomar un acuerdo ya firmado y repetirlo, alcanza con tres meses. Pero yo creo que hay que mirarlo con lupa. Se menciona que podría haber una cierta extensión del "fast track" aunque eso podría ser más difícil si triunfa el Partido Demócrata en las elecciones legislativas en Estados Unidos.
-¿Qué importancia tendrían para Uruguay en este nuevo contexto las conversaciones multilaterales en la OMC?
-Hay temas como la eliminación de los subsidios a la exportación de Estados Unidos que tendrán que seguir siendo conversados en la OMC. Yo no soy de los que creen que la ronda de Doha murió aunque tuvo un revés. Creo que antes de fin de año se retomarán las conversaciones y va a haber un acuerdo de menor nivel. A nivel bilateral lo más a lo que podría aspirar Uruguay es que Estados Unidos ponga un máximo a los subsidios cuya aplicación afecta a Uruguay o que no envíe arroz subsidiado a Brasil y que no compita con nosotros. Estados Unidos en la ronda había planteado bajar sus ayudas internas a cambio de más acceso a sus productos en otros mercados y si logra esto nos vendría bien.
-¿El revés de la ronda de Doha podría reanimar el interés de la Unión Europea en un acuerdo con el Mercosur?
-Actualmente estamos en una posición incómoda para retomar las conversaciones con la Unión Europea. Estaba planteado que se concretara una mejora del acceso de las carnes uruguayas a Europa pero quedamos rehenes porque Argentina y Brasil no cedieron en materia de apertura industrial. Argentina quiere reindustrializarse. No hay bases para conversar con la Unión Europea.
"Hay que formar un equipo fuerte que negocie y consulte a privados".