El hijo sabio que vuelve a casa para revolver el pasado

| El espectáculo regresa con su texto algo aligerado, aunque sin perder su fuerte aspecto reflexivo

El regreso de Almuerzo en casa de Ludwig W a la cartelera de El Galpón, que tiene lugar hoy a las 21 hs., es más que una reposición. Porque este texto de Thomas Bernhard dirigido por Nelly Goitiño regresa a la Sala Cero, donde se estrenó, con modificaciones en el texto que buscaron aligerarlo y principalmente quitarle ciertas reiteraciones que podían cansar.

La puesta, con elenco integrado por Stella Texeira, Anael Bazterrica y Pedro Piedrahita, ofrece un texto que se levanta contra los prejuicios y los convencionalismos sociales, ideológicos y culturales, por medio de personajes que habitan esa zona fronteriza a la locura, en la que todo el tiempo parece prepararse una catástrofe.

Mientras que en otras obras sobre triángulos familiares, Bernhard ajustaba cuentas con el nacionalsocialismo, aquí vuelve a cargar contra su patria, el mundo de la burguesía ilustrada y corrupta que se perpetúa a través de ciertas formas de cultura.

El espectáculo, que irá todos los viernes a las 21 hs., se divide en dos partes. En la primera, que fue la más aligerada en esta nueva versión, las dos hermanas del filósofo Ludwig Wittgenstein preparan la cena para recibir al genio de la familia tras una larga ausencia. En la espera se trazan dos semblanzas complementarias del protagonista, a la vez que se plantea el conflicto entre las hermanas, que se disputan el cariño del varón de la familia, cada una a su modo y con sus elementos.

En la segunda parte entra en juego el filósofo, quien a través de una actitud transgresora va minando las certezas de la casa familiar, las tradiciones que se han sostenido por décadas, muchas veces sin saber por qué.

Pero la obra también va exhibiendo la complejidad de las relaciones humanas, la diferencia entre la intención y el resultado de las palabras, el absoluto desconocimiento que pueden tener entre sí los miembros de una familia, el peso que ésta puede suponer, y las tórridas relaciones que se entretejen con los años.

Los primeros escritos de Thomas Bernhard fueron poesías. La temática, que aparecerá luego en sus novelas y obras de teatro, apunta al mundo deshumanizado, al desconsuelo provocado por el ordenamiento humano y natural, y la falta de perspectivas de la sociedad contemporánea y el aislamiento individual, aspectos que el autor plantea despojadamente.

Bernhard, que nació en 1931 en Holanda, aunque de padres austríacos, se suicidó el 12 de febrero de 1989. Sus tormentos quedan expresados con toda claridad en esta obra, cuyo vestuario es de Soledad Capurro, con escenografía de Carlos Musso y música de Reneé Pietrafesa. La iluminación es de Claudia Sánchez y la poética corporal está a cargo de Carolina Besuievsky.

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