Elegir el futuro es un problema de intelectuales. Sobre este tema exacto, copio fragmentos ejemplares de una nota reciente de Thomas L. Friedman:
-"Existen muchas maneras de describir el actual desafío latinoamericano. Algunos dirán: un tema que se repite: "Modos de superar el largo trecho que media entre la riqueza y la pobreza." Y si. Dentro de ese tema hay que descubrir una disyuntiva: ¿India o China?
China está casi exclusivamente centrada en conseguir recursos naturales - madera, metal, soja, pescado - para alimentar su voraz apetito y mantener empleos y fábricas activas en el continente asiático. No hay nada malo en eso. China estimula un boom mundial en los precios de las materias primas y eso permite que países pobres y poco industrializados crezcan al cinco por ciento.
Pero también es cierto que los países que se hacen adictos a vender sus recursos naturales, raramente desarrollan sus recursos humanos, sus instituciones educativas o sus empresas internacionales.
A veces conviene pensar que después de haber extraído los minerales, cortado los árboles y extraído el petróleo, la gente puede quedar en peores condiciones que antes.
Voy a explicarme mejor si dejo hablar a Gabriel Rozman, judío, tecnólogo, hombre de raíces húngaras, criado en Uruguay, educado en EEUU y actual cabeza de la empresa más grande en tercerización de software en toda América Latina: "Tata Consultancy Services", de Mumbai.
El Sr. Rozman dirige Tata Latinoamérica en las afueras de Montevideo, donde 550 programadores uruguayos son entrenados y dirigidos directamente por gente de la India. La empresa está respaldada por ingenieros de Tata provenientes de la propia India, Hungría, China, Brasil, Chile, México y Argentina.
¿Por qué América Latina no puede hacer lo que hace India? - le pregunté al señor Rozman.
- Sí que puede… - contestó - si cambia rápidamente, puede. Tengo muchos puestos de trabajo que puedo ofrecer y no puedo llenar. Hay un problema en la enseñanza. La carrera estrella a seguir en India es ingeniería; en América Latina siguen siendo abogacía o notariado.
Necesitamos más cursos de computación con pautas reales que sean dictadas en una edad temprana - dijo Rozman - Mucha de la educación superior en América Latina está basada en el sistema francés-europeo: producen más filósofos que programadores. Los filósofos son importantes, pero no en masa. En cambio una masa crítica suficiente en materia de programación, cambia la gente y mana la riqueza.
América Latina tiene que mejorar la preparación general enseñando inglés (que es el esperanto de ahora) - y agregó: - Y hay que eliminar la burocracia que impide la integración económica. Se hace muy pesado empezar un negocio nuevo en América Latina.
Muchos de los sistemas legales en esa parte de América, están dirigidos a promover la agricultura y la industria energética, puentes y caminos; y no, la propiedad intelectual o la innovación. Las leyes vigentes fueron hechas para otro tipo de sociedad. Si no alcanzamos un cambio en la próxima generación, tendremos problemas. La próxima tanda de jóvenes tiene que hacer suya una nueva realidad que se llama "Siga el sol".
Necesitamos (todos necesitan, seguir el sol), empezar un proyecto en Bangalore o Mumbai y mientras el día va pasando, llevarlo a nuestras oficinas al este de Europa y luego a Latinoamérica. Tata espera que sus ingenieros en cada sitio estén igualmente entrenados, hablen inglés y tengan medios técnicos y capacidad suficiente para recibir y devolver proyectos. El nuestro es un negocio que gira a escala global. Tenemos 50.000 empleados en India y vamos hacia los 100.000 - puntualiza Rozman.
Eventualmente, Tata crecerá a 100.000 en China. Pero no puedo tener 100.000 empleados en un único país en América Latina. Entonces tengo que ser capaz de poner en orden el continente entero, todo junto.
Los latinoamericanos deberían pensar que su gran elección es entre dos modelos de capitalismo occidental: un Estado benefactor a la europea o un medio individualista, hiper competitivo, tipo estadounidense.
Pero antes de dividir la torta y elegir, los latinoamericanos calificados deben crecer y multiplicarse. En ese punto exacto está la elección más importante, la que da a elegir entre un modelo Indio, focalizado en desarrollar recursos humanos, y el síndrome de China, focalizado en reproducir recursos naturales.
Desde que los países están en libertad de preferir, hay esperanza que los latinoamericanos descubran India antes de ser atrapados por el nuevo fulgor de China que compra materias primas a buen precio; más de lo mismo. Pan para hoy y hambre para mañana. (Fuente: New York Times, 21/6/06).