La derrota cultural

| Fórmulas deterministas, actores culturales precocidos, paraíso asegurado, es la peor respuesta. La que ya fracasó. (E.V.)

Este es un país que perdió la fe en sí mismo cuando los prohombres más destacados no aguantaron la crítica de la generación crítica (la generación del 45) y desdeñaron a su gente más capaz, creyendo que la cultura era un ejercicio inútil. Creyeron que la ecología de la mente no importaba; que la inteligencia previsora, no importaba. Que toda una generación no importaba.

Leo una nota brillante de Esteban Valenti (Bitácora, 13/7/06) y se me vienen encima viejas notas publicadas sin ninguna alegría, en esta página, hace más de 10 años: Creyeron que la ecología de la mente no importaba… Sucede que a veces, el poder no escucha a la inteligencia… hasta que la inteligencia se cansa y se desentiende. Y desentenderse es la mayor traición que puede cometer la intelligentsia, cuya función única es, justamente, la intelección.

Escribe Valenti:

-- "Hoy tenemos el gobierno, ocho gobiernos departamentales, mayoría en el Parlamento y muy amplias posibilidades de aplicar nuestro programa."

"Esta victoria política estuvo cimentada en una firme base cultural, en avances permanentes en los diversos sectores de la sociedad y en particular en los sectores culturales y generadores de ideas. Hasta nuestros propios adversarios reconocen esa hegemonía".

"La izquierda debería reflexionar seriamente sobre… sus incapacidades para tener iniciativa y creatividad desde el gobierno, desde las instituciones y sobre todo desde su fuerza política, el Frente Amplio.

Deberíamos reflexionar sobre la batalla cultural que estamos perdiendo estrepitosamente, no con nuestros adversarios políticos, sino con nosotros mismos y con las ideas dominantes, viejas y superadas.

¿Dónde se promueve en Uruguay un debate serio sobre el país posible, pero sobre todo necesario, para la próxima década? No me refiero sólo al proyecto de desarrollo o la política de este gobierno, que está bastante delineada y definida con sus posibilidades y sus limitaciones, me refiero a una reflexión seria y valiente sobre las tendencias dominantes en el mundo y nuestras ideas, las líneas de desarrollo probable para el país, los cambios estructurales más allá de las reformas actuales. ¿Alguien tiene alguna idea sobre eso? Me incluyo en la pregunta".

LA SORDERA PEOR. Leo las lúcidas consideraciones de Valenti sobre las tendencias dominantes en el mundo y me asombro. La izquierda uruguaya tiene a su disposición los ejemplos que ofrece la propia izquierda a todo lo ancho del planeta; tiene delante ejemplos exitosos que rompen los ojos; y no quieren verlos.

A partir del triunfo de la coalición italiana de Romano Prodi (el Olivo 1995), desde los laboristas ingleses, hasta los comunistas chinos, toda la izquierda mundial (con excepción de América Latina) encontró las ideas nuevas y las líneas de desarrollo, los cambios estructurales necesarios, la reforma inevitable, que impone la globalización.

A ese fenómeno clamoroso el Frente Amplio respondió mientras fue opositor con una defensa cerrada del statu quo: dejar todo como está y de ese modo halagar al corporativismo mezquino: "ande yo caliente y ríase la gente". Y la intelligentsia, dejada de lado, se desentendió y no corrigió ese encierro progresivo.

Al llegar al gobierno, el Frente Amplio conoce de golpe la responsabilidad de entender la realidad; y al mismo tiempo siente la obligación de cambiarla. Comprueba entonces que se ha bloqueado entre sus propias actitudes. Se emparedó; formó mal a su gente; escondió la verdad y exaltó o dejó exaltar, soluciones falsas y además inviables.

Tanto negó y negó, el Frente Amplio, que ahora lo que hace China continental le resulta una maniobra de la más cruda derecha, algo al servicio del imperialismo yanky. (Véase: "El fin de la discusión", Ediciones de la Plaza, Montevideo, 2002) Allí se puede leer:

-- "El texto entero de este libro es en cierto modo, una acusación tácita contra la omisión a la debida docencia, que es el primer deber de una fuerza política: defender sus ideas y difundir una exacta percepción de la realidad.

La reforma del Estado en el preciso tema de las empresas públicas, es un punto superado en el mundo. La discusión terminó. Pero no hay atisbo de que la noticia sea divulgada entre nosotros ¡Puede resultar inconveniente para los intereses electorales! Más vale seguir confundiendo a la gente.

La conducción del Frente Amplio sabe que el reciclaje ideológico de la izquierda uruguaya es tan inevitable como la reforma del Estado, pero sus dirigentes consideran que la actualización no es compatible con ganar las elecciones (craso error de apreciación); en consecuencia, se pusieron de acuerdo para pensar una cosa y decir otra (grave inmoralidad). Su juego, según lo dicho explícitamente, consiste en bloquear el país y evitar que reciba inversiones. Este designio implica un fingimiento monumental y es exactamente lo contrario de una actitud progresista. En caso de ganar las elecciones, muchos votantes del Frente Amplio sentirán con razón que son trampeados por su propio gobierno y no perdonarán una traición tan premeditada. Para comprobar estos augurios basta con remitirse a los trabajos del Centro de Estudios Estratégicos 1815 ; una excepción honrosa, pero dejada de lado." (Hasta aquí la transcripción del libro).

APOTEOSIS DEL ESTUPOR. A mediados de 2006, los intelectuales uruguayos no tienen nada que proponer y el gobierno no tiene nada que hacer. El Frente está estupefacto, es decir: perplejo, incierto, irresoluto, confuso, despistado, pasmado, aturdido, confundido, desconcertado, indeciso y lleno de estupor; que es "una disminución de la actividad de las funciones intelectuales, acompañada de cierto aire o aspecto de asombro o de indiferencia." (Cf. Real Academia Española).

Lo más inesperado que pudo imaginarse: el Frente no atina a cambiar nada.

El nuevo gobierno sigue con acierto y con éxito la conducción económica que venía aplicándose (un neoliberalismo imperfecto) y da una batalla brillante en el control del tabaquismo. Respeta la ley en el campo de los derechos humanos (Ejercer el poder y no vengarse, no agregar rencor y hacer lo que los jueces mandan, tiene grandeza). Resiste el conato papelero y no admite ningún cambio en nuestro proyecto forestal (es un deber y se cumple; a tropezones, pero se cumple con firmeza).

¡Pero todo esto es conservar lo que había!

A nada nuevo se atreve el gobierno del presidente Vázquez, por la inercia estática, por los derechos adquiridos, por la burocracia organizada, por la rutina, por descreimiento, por no contradecirse...

Un terror administrativo incapacita para pensar la más mínima reforma.

Las "novedades" admitidas en el campo laboral, llevan a los años 50 del siglo pasado. La utopía de los soñadores, lleva a mediados del siglo XIX. En eso consiste la derrota cultural: inhibición y futuro egipcio, momificado.

Podría decirse que el gobierno no se equivoca en nada, si no fuera porque la omisión de iniciativas es la peor de las equivocaciones, para un país que necesita desesperadamente preparar su futuro.

4 NUMEROS CARDINALES. Contemplo el marasmo de la coalición frentista y pienso en cuatro decisiones que deben tomarse sí o sí y a plazo muy breve, a riesgo de hundir al país por muchos años:

1 - En cuanto a la penuria de energía, hay que decidirse de una buena vez y proyectar una central nuclear y… hacerla.

Bobbio en su ensayo sobre los intelectuales, dice al pasar: "Una discusión sobre la mayor o menor oportunidad de construir centrales nucleares para el desarrollo de la energía en un país determinado, es una típica discusión para expertos". ¿Qué están esperando para hacer una reunión multidisciplinaria; reunir expertos variados para que opinen públicamente, de tal manera, que todos podamos llegar a formar opinión. ¿Quién se atreve a decir que sabe todo lo necesario sobre el tema?

2 - La reforma del Estado viene prometiéndose desde el año 1985, pero no cualquier reforma. Se trata de cambiar el capítulo referido a los entes autónomos, que es absolutamente insostenible. Sin costo-país controlado, no hay país productivo.

3 - En cuanto al comercio exterior, hay que elegir: apertura o proteccionismo. El Mercosur, que fue un intento de unión aduanera, degeneró; ya no sirve a lo previsto en el Tratado de Asunción; cumple funciones publicitarias y políticas y no, económicas.

El tratado de comercio con EEUU parece ser la única tabla de salvación a nuestro alcance, dentro de esta región tan poco asistida por los dones de la cooperación.

4 - La enseñanza terciaria debe recibir importantes recursos y debe invertirlos de tal manera que la Universidad sea capaz de satisfacer las necesidades más perentorias: formar una masa crítica suficiente (ideas y expertos) en las materias que signan el futuro del país: energía, informática, forestación, celulosa, madera, papel).

LA CODA DEL QUEDE. Enterarse y producir ideas generales compatibles con nuestro tiempo y nuestro país, es la tarea de los intelectuales. Los intelectuales no pueden seguir agregando omisiones a las de la Administración y de la Universidad (que fue ninguneada desde hace demasiado tiempo y está deshecha).

La derrota de la cultura se viene incubando desde la posguerra 39-45. A mediados de siglo sustituimos la importación de bienes y servicios; y al mismo tiempo, cortamos la importación de ideas y de grandes maestros. Aprendimos a discutir lo que ya nadie discutía; y el mundo se nos fue de las manos. Mostrar el ejemplo ajeno resultó completamente inútil. Los uruguayos dan vuelta la cara.

Y de pronto se abrió bajo nuestros pies este vacío, este silencio de ahora, que da miedo.

Tal vez no sea que los intelectuales estén callados, tal vez sucede (digo, es un decir) que no hay intelectuales; se fueron y estamos solos.

De arriba a bajo, de la Universidad al Estadio, hay un desierto que abarca la cancha; ya no hay gloria posible, falta talento. El juego, el diálogo supremo, no se juega.

Por eso todo deja de progresar y el gobierno se queda sin tarea, inmóvil. El país perdió el conocimiento.

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