BEIRUT/NACIONES UNIDAS | AFP
El sur de Líbano vivió una intensa jornada de operaciones comando y bombardeos, calificados por algunos testigos como los peores desde el comienzo de la ofensiva, en una jornada en la que la diplomacia mostró una luz de esperanza, con el anuncio de un acuerdo entre Francia y Estados Unidos sobre un proyecto de resolución de la ONU.
El proyecto de resolución reclamando "un cese completo de las hostilidades, basado particularmente en el cese inmediato de los ataques de Hezbollah y de todas las operaciones militares ofensivas de Israel" fue presentado ayer a los otros 13 miembros del Consejo.
El texto del proyecto reitera el "apoyo firme" del Consejo al "respeto total de la Línea Azul", que delimita la frontera entre Israel y Líbano, y pide el "cese al fuego permanente y una solución a largo plazo" basado en varios principios.
Entre ellos, resalta el "respeto estricto de todas las partes de la soberanía e integridad territorial de Israel y Líbano (...), la delimitación de las fronteras libanesas, en particular los sectores donde es disputada o incierta" y "el despliegue de una fuerza internacional en Líbano".
Dirigentes franceses y estadounidenses elogiaron el proyecto. Israel lo calificó como "muy importante", y Hezbollah dijo que respetará un eventual cese del fuego sólo si "no queda ni un solo soldado israelí en Líbano".
La Secretaria de Estado estadounidense Condoleezza Rice adelantó que la resolución podría aprobarse "en días".
De ser aprobado, el borrador será el primer paso para poner fin al conflicto del Líbano, ya que se espera también la elaboración de otra resolución, en la que se delinee un marco político para alcanzar una paz duradera y el envío de una fuerza multinacional.
FRENTE. Pero en el terreno no hay señales de tregua: el sur de Líbano volvió a ser escenario de un bombardeo y de combates entre el ejército israelí y fuerzas de Hezbollah, y el norte de Israel volvió a recibir una lluvia de misiles.
Según la Policía libanesa, el sector sur libanés recibió en siete horas 4.000 obuses y hubo 250 incursiones aéreas. Según estas fuentes se trató de la peor jornada de bombardeos desde el comienzo de la ofensiva israelí en Líbano.
Del otro lado de la frontera, unos 170 misiles cayeron indiscriminadamente en el norte de Israel, 11 de ellos en las afueras de Haifa, la tercera ciudad de Israel.
Tres personas murieron y cinco resultaron heridas en el norte de Israel y en Haifa a causa de esos disparos de cohetes del Hezbollah desde Líbano, según los servicios de emergencia.
Además, Israel lanzó varias operaciones comando en la ciudad de Tiro, donde afirma haber matado a tres jefes de Hezbollah responsables del disparo de un misil, la víspera, contra Hadera, ciudad israelí ubicada 40 kilómetros al norte de Tel Aviv.
El ejército israelí dijo que ocho soldados fueron heridos en la operación, que apuntó a lugares de lanzamiento de misiles de Hezbollah.
"Los comandos actuaron en base a informaciones muy precisas respecto a un apartamento del segundo piso de un edificio de cinco plantas situado en el norte de la ciudad de Tiro", explicó a la prensa un alto responsable de la marina israelí.
La versión de los hechos de Hezbollah es distinta e indica que la operación "fracasó" y que mataron a un soldado e hirieron a otros tres.
Al menos dos civiles y un soldado libanés murieron y otras 39 personas fueron heridas este sábado por los bombardeos y combates, según un balance de fuentes policiales libanesas.
Casi toda la población civil abandonó el sur del Líbano, epicentro del conflicto, pero la aviación israelí igualmente lanzó ayer octavillas anunciando nuevos bombardeos contra blancos estratégicos de Hezbollah.
Israel desplegó unos 10.000 soldados en esa región, intentando establecer una zona de seguridad a lo largo de la frontera, para evitar que desde allí le sigan lanzando misiles.
Según un balance establecido por la agencia AFP a partir de fuentes libanesas, la guerra ha dejado 993 muertos y más de 3.000 heridos en Líbano.
Por otra parte, miles de personas marcharon en Tel Aviv (unos 10.000 manifestantes) y en Londres (unos 100.000) para exigir un cese del fuego entre Israel y Líbano y reclamar por la muerte de niños, que se supone son un tercio de las víctimas.
Gaza
Israel continuó ayer con su incursión en la parte sur de la franja de Gaza, con ataques aéreos que mataron a cinco civiles -incluyendo una mujer y sus dos hijos- y tanques que avanzaban hacia los límites de Rafah.
A las acciones militares les siguió la detención del presidente del parlamento palestino y miembro del grupo miliciano Hamas, Abdel Aziz Duaik, durante la madrugada de hoy en su casa de Ramallah. Un convoy de unos 20 vehículos del Ejército israelí realizó el arresto y las fuerzas armadas explicaron que Duaik era buscado por ser líder de Hamas.
Un total de 16 palestinos han muerto desde que los soldados y tanques de Israel avanzaron sobre el sur de Gaza hace tres días, como parte de una ofensiva iniciada hace un mes en esa franja costera.
Previamente ayer, tanques israelíes avanzaron hacia posiciones en el lado este de Rafá, tomando un centro de entrenamiento de seguridad palestino abandonado, cerrando los caminos que entran y salen de esa población.
La víspera, soldados israelíes condujeron allanamientos casa por casa en esa zona.
Israel inició la ofensiva en Gaza luego de una incursión en su territorio el 25 de junio por parte de milicianos asociados a Hamas, quienes excavaron un túnel hacia Israel y atacaron una posición militar, matando a dos soldados y capturando a un tercero.
El gobierno israelí exigió la liberación del soldado y ponerle fin a los ataques con cohetes de fabricación casera contra su territorio de parte de milicianos en Gaza.
Seis semanas aún no es inminente un intercambio de prisioneros, dijo el sábado un importante funcionario de la milicia islámica.