El camino que llevó a la escritora Mercedes Vigil hasta su último libro parece un cuento oriental. Interesada por la egiptología "como prácticamente todo el mundo" -según sus palabras- tomó contacto con el Supremo Consejo de Actividades de Egipto, viajando hasta las tierras que baña el Nilo para conocer más sobre el tema.
Allí habló con especialistas, visitó mucho más que las pirámides y se metió en el asunto hasta escribir Cuando sopla el Hamsin, novela histórica que presentó desde el pasado 21 de junio en varias ciudades españolas y que el martes 15 a las 19.30 hs se presenta en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo.
La obra se ubica en el año 2200 A.C., cuando tiene lugar la caída de la VI dinastía, que marcó un punto de inflexión en la historia de Egipto. En esa encrucijada histórica cobró un papel fundamental la sabia Isset, heredera de una estirpe de médicos, que Vigil convirtió en eje de su novela. Junto a ese personaje histórico, algún otro ser de ficción contribuye a armar una trama que ha sido definida por la crítica española como un thriller dentro de una novela histórica.
Más elementos han despertado el interés de los españoles, fenómeno que seguramente se repetirá en Uruguay. "Si bien la imagen que todo el mundo tiene del antiguo Egipto -dijo Vigil a El País- está vinculada a una sociedad esclavista, eso no ocurría en los tiempos en que se ubica esta historia, que me permite hablar del lugar de la mujer en aquel mundo tan alejado de nosotros".
Es en esa VI dinastía, donde la vieja concepción mágica de la medicina se transforma en una disciplina de escuela. Trepanaciones, remoción de cataratas, tratamientos para la infertilidad, extirpación de tumores, entre otras prácticas médicas, comenzaban a ser habituales.
"Confieso que tuve suerte -sigue la escritora-, porque justo cuando llegué a Egipto, tomé contacto con los resultados de una serie de investigaciones nuevas, hechas con resonancia magnética, que permitieron avanzar mucho sobre lo que se sabía de las técnicas médicas en aquella época. Algo de eso incorporé al relato, para dar la idea de un mundo mucho más avanzado de lo que se suele creer".
Pero la historia también le facilitó a Vigil elementos de intriga. El fin de la VI dinastía fue un período de incesantes traiciones políticas. El soberano había muerto y la sospecha sobre la causa de su deceso enrareció el ya convulsionado ambiente de la corte. Es entonces que un viejo médico y alquimista, padre de Isset, fue llamado a consulta. Su experiencia podía resultar fundamental para aclarar los puntos oscuros de la extraña muerte.
"Me han dicho que el final es triste, pero yo me tuve que atener a la historia. Todavía estoy en la luna de miel de este libro, aunque sé que algún palo va a venir".