CANELONES | PATRICIA MANGO
No poner carteles en las puertas de las viviendas que digan: "enseguida vuelvo". No dejar las ventanas abiertas si va a ausentarse de su hogar. Cerrar con llave las puertas de su casa. Tener el teléfono de todos los vecinos para solicitar ayuda en caso de un robo o un accidente.
Estas son las principales enseñanzas que recibieron los 60 primeros egresados de la Escuela de Seguridad Ciudadana de Las Piedras. Esos alumnos representaban a 30 comisiones de seguridad vecinal de Canelones. Ahora deberán transmitir lo aprendido en las reuniones periódicas de sus respectivas comisiones barriales.
El curso fue creado por la Zona 1 de Policía de Canelones y duró cuatro meses. Se basó en experiencias recogidas por diferentes jerarcas policiales en viajes a Estados Unidos, España e Israel.
Para los manuales de seguridad hogareña, la clave es que los ladrones no sepan que la casa está deshabitada.
Los consejos son variados y de sentido común. Si una persona realizará un trámite que le demandará varias horas, se sugiere dejar el televisor o una radio encendida. Eso confundirá a los "rateros" que están al acecho en su barrio. Si va a viajar, no lo informe a todos sus vecinos. Trate de ser lo más discreto posible. Cargue su vehículo por la noche si piensa salir de mañana. A los vecinos más allegados sí comunique sus propósitos para que controlen, durante su ausencia, si hay movimientos sospechosos en torno a su vivienda.
En la calle recomiendan camine con la mayor atención posible y no utilizar "walkman" ni radio con auriculares porque no podrá escuchar si alguien se acerca por su espalda. Si espera un ómnibus en una parada, tenga en la mano el importe justo para el boleto. No lleve su dinero en carteras ni bolsillos y no cuente dinero frente a desconocidos, son otras de las sugerencias de prevención.
También se advierte que cuando uno deba caminar por una calle que tiene poca luz, no se desplace por las veredas sino lo más al centro de la calle que sea posible. Un ladrón puede esconderse en un "hall" de una finca para atacar por sorpresa.
Nayaret Rocca, una de las asistentes al curso de seguridad de Canelones, dijo que las víctimas de robos deben denunciar hasta las pérdidas más ínfimas.
Desde la ropa colgada en una cuerda a una garrafa de gas. Con esos datos, agregó, las estadísticas delictivas reflejarán una realidad que mostrará si la comisaría de ese barrio necesita o no más personal.
Extorsiones por teléfono
Un mail que circula por bufetes jurídicos y usuarios de Internet de Montevideo alerta sobre llamadas de delincuentes a casas particulares fingiendo miedo o enojo para obtener información acerca de las costumbres de sus propietarios.
El sistema es simple pero eficaz: el delincuente elige un número de la guía y realiza la llamada. Dice que de ese número recibió una amenaza de muerte de un hombre. El delincuente espera respuestas como "acá no hay ningún hombre" o "estoy sola con mi hijo" durante el día. Días después, el individuo llama nuevamente y demuestra que conoce los movimientos de la familia, exigiendo dinero en forma amenazante a cambio de "no hacerles nada".