El Ministerio de Salud Pública (MSP) investiga nueve casos de personas fallecidas tras haber sido atendidas por el médico Diego Magga en el Hospital de Libertad. Sólo una de ellas tenía una enfermedad terminal y a todas el médico les suministró morfina, según dijeron a El País fuentes sanitarias.
Magga, de 36 años, está requerido por la Justicia e Interpol esperaba ayer de noche recibir la orden de la magistrada, Adriana De los Santos, para pedir su captura internacional. Una de sus tías dijo a El País que el acusado se presentará el lunes a declarar ante la Justicia. Sin embargo, el fiscal Ariel Cancela dijo ayer que Magga no estaba en El País.
La denunciante ante el MSP, la actual directora del Hospital, Marta Zerbino, dijo a El País que el uso de morfina por parte de Magga se "escapó a los controles del hospital. Los controles no se hicieron o se hizo la vista gorda", opinó. Su predecesor, Juan Atilio, no quiso hacer comentarios sobre el accionar de Magga al ser consultado por El País.
El director de Unidades Sanitarias del Interior del MSP, Baltasar Aguilar, dijo que la investigación comprenderá a "todos los actores involucrados en los casos", incluyendo también a las enfermeras.
El Tribunal de Etica de la Federación Médica del Interior (FEMI) ya analizó cuatro de esos casos y concluyó en su dictamen que Magga le suministró morfina a los pacientes "deliberadamente" con el "propósito de causar la muerte". También cuestionó el accionar del personal de enfermería y de la nurse por no haber realizado actos "para impedir los desenlaces fatales" que conllevarían las indicaciones de Magga.
Las restantes historias clínicas presentadas ante el Tribunal estaban "incompletas" y no eran tan contundentes como los casos señalados, dijeron fuentes de FEMI.
En su dictamen del 16 de julio, la FEMI decidió elevarle los antecedentes al MSP, por considerar que había transcurrido un "extenso lapso" desde que ese Ministerio tomara conocimiento del tema. El caso había sido denunciado al MSP por Zerbino hace un año, en agosto de 2005. Esta semana, al recibir el fallo del Tribunal de Etica de FEMI, el MSP realizó una denuncia penal. De todos modos la Justicia ya estaba investigando desde unos días antes a pedido del fiscal Cancela.
Desde agosto de 2005, Salud Pública hizo una investigación administrativa que culminó con un sumario, dijo Aguilar. Allí se resolvió que Magga "deberá ser separado del cargo". Eso implica que hasta ahora el médico podía seguir atendiendo en el Hospital, pese a la gravedad de las denuncias presentadas ante el MSP.
Según Aguilar, Magga "prácticamente no concurría a prestar funciones", aunque hubiera podido hacerlo. Incluso ayer de tarde, en la entrada del Hospital de Libertad, se anunciaba que Magga atiende los lunes en policlínica desde las 18 y 30 horas.
DENUNCIAS. En la tarde de ayer nadie contestó en la puerta de la casa de Magga, en la esquina de Maestro Banchero y ruta 1 de Libertad. El médico se fue junto a su esposa y sus tres hijos. La tía y la abuela, que viven en la casa del fondo dijeron a El País que se llevó a su familia porque no quería que sus hijos vivieran las acusaciones que estaba recibiendo su padre. Una vecina del médico dijo que se fue porque allí "la gente habla".
Los padres del neumólogo viven en la casa contigua a la del galeno. Una mujer que atendió la consulta periodística dijo que no querían hacer declaraciones.
Para Magga los problemas comenzaron en marzo de 2005, 10 días después de que Zerbino asumiera la dirección del Hospital. Lo separó del puesto porque consideró que cometía irregularidades en la atención: visitas a pacientes internados después de las 21 horas y dar altas durante la noche. "Cosas para mí muy importantes, pero mucho menos que lo que después supimos", dijo Zerbino. Magga se sintió ofendido por su destitución. Denunció a Zerbino ante la Gremial Médica de San José y el Tribunal de Etica de la FEMI.
En el marco de esas investigación la Gremial citó a Zerbino, quien denunció que Magga había suministrado dosis letales de morfina a nueve enfermos no terminales.
En agosto, el MSP decidió que Zerbino había actuado incorrectamente al separar a Magga preven-tivamente de su cargo, porque aún no había resultados de la investigación. Es por ese motivo que Mag-ga podía seguir atendiendo.
FAMILIARES. La hija de Adela Ríos y el hijo de Ramona Matto (dos de los casos analizados por el Tribunal de FEMI) no saben de qué enfermedad murieron sus madres. Tampoco que Magga les suministró morfina.
La directora del Hospital dijo que los médicos deben pedir autorización a las familias antes de suministrar este medicamento a un paciente terminal.
En estos dos casos, según el dictamen de FEMI, no eran pacientes terminales y sus cuadros no ameritaban darles las cantidades de la droga que les indicó Magga.
Teresa Linck, hija de Adela Ríos, dijo que a su madre la internaron porque tenía "diarrea negra". Magga coordinó el traslado con la ambulancia y acompañó a su paciente. Al ser consultada sobre qué diagnóstico le dio el médico, Linck indicó que nunca le preguntó a "Maggita". A él le tiene confianza. Lo conoce de niño. "Es divino como toda su familia", dijo.
Teresa comentó que no puede creer cómo "le están dando a este pobre desgraciado. Para mí es injusto lo que están haciendo con Magga. No creo que sea el culpable de la muerte de cuatro personas. A la vista está que preguntás en Libertad y nadie te habla mal de él".
Ella contó que su madre estuvo ocho días internada y que "a una vecina le pasó lo mismo" y "no era atendida por Magga".
Además no cree que el médico le haya suministrado morfina a su madre. "A mí nunca me vas a oír hablar mal de Magga", afirmó.
Julio Duarte, hijo de Ramona Matto -quien también falleció en agosto de 2004- dijo que su madre tenía demencia senil y que no comía. Al ser consultado sobre qué diagnóstico dio el médico, sostuvo que Magga le dijo que era principio de congestión.
"Ella siempre fue sana, con 85 años", comentó. Estuvo internada 15 o 20 días. Según Duarte el médico no le informó que le iba a dar morfina a su madre. Sólo le dijo que "le iba a dar un suerito, que llevaría pasarlo tres horas".
"Ese suerito la va a levantar porque no quería comer", le dijo el médico y añadió que "más de lo que había hecho no podía hacer".
El dictamen del Tribunal de FEMI, dice, sobre las dosis de morfina suministradas a Matto: "totalmente inusual y menos aun imaginable como dosis inicial".
Su hijo dijo que no quiere tener problemas porque es "municipal hace 27 años" y no quiere problemas con nadie. Sostuvo que su madre ya estaba "muy jodida" cuando se internó.
"Con el propósito de causar la muerte"
El Tribunal de Etica Médica de la FEMI desarrolla cuatro de los nueve casos: Adela Ríos, Ramona Matto, José Ilarra y Héctor Tejera.
Ríos, Matto e Ilarra eran enfermos no terminales, y estaban cursando patologías reversibles. "Ninguno tenía dolor insoportable ni disnea marcada que son la indicación del uso de morfina en enfermos terminales".
Adela Ríos entró con un caso de enterocolitis. Magga ordenó suministrarle cuatro ampollas de morfina en 300 de suero fisiológico a pasar en 3 horas y suspender el resto de la medicación. Falleció una hora y 45 minutos después.
Fuentes médicas indicaron que una dosis normal sería una o dos ampollas de morfina por litro de suero cada ocho horas.
Ramona Matto también entró con enterocolitis y había mejorado. Indicó 4 ampollas de morfina, dos de largactil a pasar en 4 horas y suspender el resto de la medicación. Falleció seis horas después.
En el caso Ilarra (paciente del Vilardebó) luego de suspender toda medicación indicó en 3 días 58 ampollas de morfina y 71 de diazepan. El Tribunal estableció que "al fracasar los esfuerzos por ubicarlo en una institución se le suministra morfina". Es el caso más "impresionante" según el Tribunal de Etica de la FEMI.
Magga es grado 3; neumólogo y médico intensivista. Da clases en la Facultad de Medicina. Escribió el artículo "Síndrome coronario agudo sin elevación del segmento ST" en el libro "Paciente grave no crítico en Medicina Interna".
Familiares
Duarte y Linck no saben exactamente de qué murieron sus madres ni que se les dio morfina
Acusan a directora ejemplar para MSP
La directora del Hospital de Libertad, Marta Zerbino, reconoció que hay quienes están descontentos con su gestión. Lo admite en cartas pegadas en las paredes del hospital.
Una funcionaria no médica de ese centro de salud, quien se definió como amiga del médico Diego Magga, dijo que la destitución del neumólogo y las posteriores acusaciones de haber matado a cuatro pacientes con morfina ocurrieron por un problema personal de la directora con el médico.
La tía y la abuela de Magga dijeron a El País que toda la situación que estaba viviendo el médico era a causa de una sola persona que prefirieron no nombrar. Cuando se les preguntó si esa persona era la directora Zerbino ellas asintieron con la cabeza.
La responsable del hospital confesó que "esta dirección tiene descontentos desde antes de entrar. Las quejas son de parte de colegas, de funcionarios, de la comisión de apoyo anterior y gente ajena al hospital que querían otra dirección o no nos querían a nosotros. Las disconformidades siguieron cuando asumimos y se acentuaron los descontentos cuando pedimos que Magga se fuera y que presentara la renuncia. Defendían al colega porque piensan que es buen médico".
La directora sostuvo que la disconformidad con su administración se manifiesta "en la calidad del trabajo a veces, otras en lo que se le expresa a los pacientes; se hizo un desprestigio de la gestión a través de juntar firmas buscando el cambio de la dirección (y) a través de declaraciones en la prensa".
La ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz, apoyó a Zerbino. La titular del MSP dijo que espera "que los controles que hagan los directores de los centros asistenciales del interior sean tan eficientes como el que ha hecho la directora del centro auxiliar de Libertad y no ocurran más situaciones de ese calibre".
FIRMAS. En 2005, cuando Magga fue destituido, un grupo de vecinos decidió juntar firmas para que lo reincorporaran. Una vecina que prefirió no ser nombrada, integrante de este grupo, aclaró que la recolección no fue en contra de la dirección sino para que el médico internista volviera a su función.
Contó que lograron reunir 4.000 firmas en Libertad (9.113 habitantes) y en Kiyú. Presentaron estas rúbricas ante el MSP. Aseguró que se quedó sin un médico de confianza en el hospital de Libertad. No descartó que este grupo haga una manifestación a favor del médico.