Viernes | 04.08.2006
Montevideo, Uruguay | 05:05
  - Nacional
Termómetro
Fidel, los tupamaros y las cuentas pendientes

Antonio Mercader

Ocurrió un 31 de julio, pero de 1963. Fascinados por el éxito de Castro y sus barbudos, Sendic y sus iluminados debutan ese día robando fusiles en el club de Tiro Suizo, en Nueva Helvecia. A partir de allí, la pacífica democracia uruguaya padece el foco castrista asistido con armas y bagajes desde La Habana, según proclamó Fidel tiempo después. En su afán de propagar la revolución, el comandante halló en nuestra izquierda campo fértil para plantar semillas. Su verbo hizo carne entre jóvenes convencidos de que aquí también podía anclar una dictadura comunista. Algunos murieron en el empeño; otros cayeron presos o partieron al exilio. Una tragedia uruguaya cerrada en golpe de Estado. Fidel jamás se arrepintió. Otro 31 de julio, pero de 1970. Los tupamaros conmemoran su fundación con una andanada de secuestros de extranjeros, entre ellos Dan Mitrione, agente estadounidense al que matan después. Es su apogeo; se habla de ellos en el mundo. Celebran así siete años de andar en ancas de la descarada intervención cubana en Uruguay. Testimonios publicados por los tupamaros confirman ahora la densidad de ese trasiego entre Montevideo y La Habana. Hasta Fidel en persona fungió de anfitrión de sus pupilos uruguayos mientras algunos intelectuales, como Mario Benedetti y Eduardo Galeano, no cesaban de adularlo y de ponernos a Cuba de modelo. Su prédica contribuyó a malograr el destino de cientos de uruguayos. Nadie expresó remordimientos.

Este 31 de julio de 2006, coincidencia astral, Fidel se enferma y el mando recae en su gris hermano Raúl. La dinastía Castro apunta a prolongarse aunque no será por mucho tiempo. Sobreviva o no el dictador, su tiranía tropical cruje como lo notaron hace poco algunos diputados compatriotas, incluidos varios frentistas que volvieron desilusionados. La fea cara del régimen asoma tras los decorados; cada vez hay menos adictos al sistema que en medio siglo de "revolución" no le dio a su gente libertad ni lo suficiente para comer. ¿Eso querían los tupamaros para Uruguay? ¿Para eso tomaron las armas en 1963 y provocaron el golpe de Estado que llegó diez años después?

Fidel nos visitó dos veces. En la primera se disfrazó de demócrata; en la segunda, de autócrata charlatán que en Montevideo habló de todo menos de los 40 millones de dólares que Cuba nos debe por importaciones impagas. Tampoco habló de la otra deuda, la que él y otros muchos contrajeron al sabotear nuestra democracia a comienzos de los años sesenta. ¿Tendrá otro 31 de julio para ponerse al día con nosotros?

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