La Asociación de Bancos Privados (ABPU) sostuvo ayer en el Parlamento que la reforma tributaria desalentará el ahorro, incentivará a las entidades a operar desde el exterior y abrirá brechas "importantes" en la legislación sobre secreto bancario.
El director de ABPU, Julio de Brun, planteó ante la comisión de Hacienda de Diputados los reparos de los bancos privados a la iniciativa del Ejecutivo.
De Brun dijo a El País que Uruguay "perderá ventajas competitivas" para captar depósitos. Sostuvo que al pagar impuesto a la renta los ahorristas reclamarán más intereses o se irán al exterior.
Agregó que esa suba de tasas se trasladará a los costos de los bancos o al de los préstamos.
A los bancos les preocupa que si la reforma prospera verán limitada la posibilidad de hacer deducciones en el pago del nuevo impuesto a la renta empresarial (IRAE). De Brun explicó que sólo se podrán deducir gastos por los cuales otro contribuyente ya haya pagado renta, con lo que habrá efectos tributarios diferentes según la calidad del depositante.
Según él, con ello se incentivará a operar desde el exterior desalentando la radicación de los bancos en el país.
De Brun opinó que la reforma también tendrá efectos sobre el secreto bancario, dado que uno de sus artículos establece que cuando la DGI controle el pago de impuestos de los bancos éstos no podrán oponer el secreto bancario para negar información.
Aunque admitió que el propio proyecto dice que la información se usará sólo para fiscalizar el banco de turno, De Brun resaltó que nada impide que la propia DGI use esos datos para investigar a los titulares de los depósitos.
De Brun dijo a El País que pidió una reunión con el ministro Danilo Astori, para transmitirle las inquietudes de los bancos instalados en el país.