CONSULTORA SERAGRO
Después de tantos amagues, se concretó la apertura del mercado mexicano para las carnes vacunas uruguayas, luego de más de 5 años de cierre, por la aftosa que sufrió el país. Desde aquellos trágicos sucesos, transcurrido un período de interdicción casi total, los mercados se fueron abriendo uno a uno.
Tres años y dos meses después que abrió EE.UU., y cuando nos aproximamos a los cuatro años desde que Canadá retomó las compras, el tercer socio del Nafta finalmente acepta las seguridades sanitarias que Uruguay ofrece y habilita las compras de un producto seguro: carne vacuna desosada y madurada, con requisitos de acidez mínima (pH 6).
Los anuncios de la inminente apertura se sucedieron infructuosamente en los últimos años, ya nadie se jugaba por una fecha para comenzar los embarques y los exportadores locales afirmaban que no iban a concretar negocios hasta que estuviera todo el papeleo finalizado: ahora podrán hacerlo, si es que los precios dan, porque la carne hoy no abunda.
Una buena noticia siempre es oportuna, dado que, si bien Uruguay está transcurriendo por una primavera en su comercio de carnes, entrando en mercados que nuestros vecinos competidores dejaron vacantes, los operadores temen que pronto pueden empezar a ceder, en la medida que éstos restablezcan las ventas.
Los destinos principales de nuestra carne en estos últimos meses, detrayendo volúmenes que habían ido en los dos años anteriores a EE.UU., corresponde a países que compraban más barato a nuestros vecinos, pero que debieron venir a adquirir carne uruguaya a mayor precio. Rusia, Chile, Israel, Argelia, Sudáfrica y Cuba son los más importantes de los nuevos protagonistas, aunque no los únicos.
EL FUTURO. Como Kirchner autorizó a los exportadores argentinos a vender hasta el 65 % de los volúmenes de 2005, y Brasil consigue restablecer las ventas desde algunos Estados que no sufrieron focos, la competencia vuelve a aparecer.
De todos modos, algunos exportadores afirman que Uruguay deberá mantener posiciones en algunos de esos mercados, por lo menos por ahora.
Eso ocurriría en Rusia, que requiere de grandes volúmenes que no pueden ser proporcionados antes del invierno por sus proveedores habituales, el principal de los cuales es insólitamente la UE, que no tiene carne para exportar, pero tiene el 78 % de la cuota.
Hasta que no restablezca totalmente las compras a Brasil y Argentina tendrá un déficit en su abastecimiento, por lo que Uruguay participa en ese inmenso mercado con buenos resultados y aceptación de la contraparte. También Chile ya está comprando volúmenes crecientes para atender esa demanda estacional.
Por otro lado, no hay presiones para colocar grandes volúmenes; este no es un momento de gran producción: la faena ha caído, como ocurre normalmente en el período de postzafra, y estamos todavía a meses de una oferta abultada como la que se registró hasta fines de junio.
De modo que el balance oferta escasa y demanda entonada sigue siendo ampliamente favorable para la exportación de carne, y así lo reflejan los precios de exportación: en los últimos meses el promedio supera holgadamente los U$S 1.850 la tonelada peso carcasa, y en la última semana informada llegó a U$S 2.066, alrededor de un 33 % más que los precios de hace un año.
México ya no puede considerarse el salvador, pero viene a complementar este escenario, consolidando una situación de bonanza para el sector.