Estadísticas que no cierran

RICARDO REILLY SALAVERRI

Bielsa, clásico y renombrado catedrático argentino de derecho público, decía que los cometidos esenciales del Estado son aquellos que hacen que el Estado sea lo que es. Y, si no nos traiciona la memoria, por allí se ubican la seguridad pública, la defensa nacional y la administración de justicia. La organización estatal puede no hacerse cargo de la producción y distribución de la energía eléctrica o del combustible. Pero, no puede desentenderse de lo esencial porque entonces está traicionando a su naturaleza y a las razones que le dieron vida.

Y, dentro de esta línea conceptual, hay valores, derechos fundamentales, que están en la base de la democracia que se conoce en Occidente y en nuestro país -más que en otros de América Latina- que hacen que la vida social se construya a partir de determinadas columnas, que nos hacen distintos de la Alemania de Hitler o la Cuba de Castro.

Discutir por lo expuesto respecto de la vigencia del orden público y de la necesidad de una más efectiva acción policial, cuando en cualquier rueda de compatriotas siempre hay alguien que ha vivido una experiencia difícil, resulta un bizantinismo. El tema es determinar qué se hace para atenuar el flagelo que se padece en toda la república, lo que es tarea de todos. Problema que no es de hoy, pero que se ha agravado debido a que en el momento en que el Estado más alerta tiene que estar, a causa de la marginación, la pasta base, la falta de respeto a la humanidad ajena o el abigeato, ha optado por la contraria, transmitiendo la sensación de que esto es un sálvese quien pueda, lo que afecta sobretodo a los más débiles.

Si lo anterior no cierra con la verdad oficial -sus consecuencias se van a hacer sentir en especial cuando el turismo de verano- por su parte la ocupación de establecimientos de producción y trabajo por cualquiera, sin amparo judicial alguno que tutele a sus legítimos dueños y los oídos sordos del Ministro del Interior a los dictados de la justicia, es algo notorio e inexplicable, que causa alarma pública y enrarece al ambiente y no es neutro para inversores nacionales y extranjeros, aunque se explique lo contrario.

A su vez la vida diaria nos dice suben todos los costos de producción de bienes y servicios en dólares, castigando al quehacer nacional en beneficio dentro y fuera de fronteras de artículos extranjeros y por más estadísticas que se manejen, con datos esperanzadores, es otro, de los muchos aspectos que chocan con datos halagüeños de las alturas que no cierran en la rueda del sentido común.

La explicación puede radicar en que con las estadísticas todo es según como se miren. Alguna vez escuchamos la historia del señor que vendía hamburguesas de pollo, hasta que lo metieron preso, porque le acusaron de hacerlas con caballo. Llamado a declarar por el juez, le explicó que en realidad les hacía mitad pollo y mitad caballo. El juez enterado de la realidad consideró que la cosa no era tan grave y lo dejó en libertad

Días después el protagonista se encontró con un amigo en la calle quien le dijo haberse enterado del episodio relatado. Le preguntó entonces como era que hacía las hamburguesas mitad pollo y mitad caballo. A lo que el liberado le explicó : " Y... yo mezclaba un caballo y un pollo, un caballo y un pollo..."

Las estadísticas oficiales que no cierran con la realidad, nos hacen recordar a como se puede hacer una hamburguesa mitad pollo y mitad caballo, sin estar necesariamente mintiendo.

"Más allá de las estadísticas, que suelen admitir lecturas varias, hay estados de espíritu, que alcanzan por lo menos a gente a la que uno frecuenta".

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