Hasta ahora, la globalización que se conocía era la "de los países capitalistas", contra la cual los "cretinos útiles" de siempre, sobreviviendo tiempos y países, protestaban, armaban escándalos y quemaban banderas -preferentemente de Estados Unidos-, toda vez que un grupo de gobernantes se reunía en cualquier lugar, desde Europa hasta Mar del Plata. Refiriéndose a ellas, Jean Franois Revel decía con razón: "La globalización es el chivo expiatorio de los inútiles".
Ultimamente se ha configurado una nueva globalización conformada por varios gobernantes americanos, dirigida en este caso contra otro aparente enemigo común que son los periodistas del Continente, que van desde el rigor extremo a las amenazas veladas.
Todo empezó -como tantas otras cosas-, con la dictadura castrista, que no encontró manera más expeditiva para impedirles escribir que condenarlos a prisión, por docenas y por más de veinte años y siguió con el régimen de Chávez, que ha sido objeto de varias declaraciones de la S.I.P. censurando sus persecuciones a la prensa, expandiéndose con las recientes declaraciones del Presidente Vázquez exigiendo a los periodistas uruguayos, -después dijo que era a las empresas- que comenzaran sus artículos declarando "Soy opositor", en una identifica- ción que hizo recordar las estrellas amarillas que los nazis co- locaban en el pecho de los ju- díos para individualizarlos en las calles.
Y ahora se desbordó con las expresiones del Presidente Néstor Kirchner embistiendo conjuntamente contra periodistas y empresas, acusándolos de moverse en forma corporativa, actuar como lobbistas, no tener autocrítica y estar mal preparados. Todos tienen algo en común: no están dispuestos a escuchar nada más que lo que a cada uno le gusta oír y lo que consideran las "buenas noticias".
Olvidan que los que son buenos o malos son los hechos y quienes los generan son justamente ellos mismos.
Se trata de una peligrosa globalización, que pone al descubierto un satánico "eje del mal" que va desde el Caribe hasta Tierra del Fuego y en el cual resultan violentados principios fundamentales referidos a la libertad y a los derechos humanos.