TOKIO | AP
Japón anunció que considera si un ataque preventivo a las bases de misiles de Corea del Norte transgrediría su constitución, un indicio de que estaría endureciendo su posición.
Las declaraciones tuvieron lugar antes de que fuera difundido un informe que indicó que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Japón acordaron posponer una votación sobre una propuesta de Tokio que alienta sanciones contra el régimen comunista. El consejo continuará las negociaciones de la resolución "por un tiempo", dijo el embajador de China ante la ONU Wang Guangya. Wang dijo que la resolución de Japón, que cuenta con el apoyo de Estados Unidos, deberá ser modificada para que el consejo la apruebe.
Mientras Japón hablaba de sanciones, China - principal aliado y benefactor de Corea del Norte- prosiguió con sus esfuerzos diplomáticos para que la nación comunista vuelva a las negociaciones internacionales nucleares y despachó una delegación de funcionarios de jerarquía hacia Pyongyang.
Corea del Sur, en tanto, instó de inmediato a Japón a no buscar "unilateralmente" la implementación de una resolución que imponga sanciones.
Las pruebas de misiles realizadas la semana pasada por Corea del Norte no causaron heridos ni daños, pero generaron una amplia condena internacional. Uno de los siete misiles tenía la capacidad de llegar a Estados Unidos.
El líder norcoreano, Kim Jong Il, dijo el domingo que está listo para una guerra total en caso que Washington se decida a atacarlo. Esa clase de amenazas le han dado resultado en el pasado.
La resolución japonesa respaldada por Estados Unidos en el Consejo de Seguridad prohibe a las naciones la transferencia de objetos relacionados con misiles, materiales y tecnología a Corea del Norte.
Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia apoyan la medida, pero otras dos naciones con poder de veto en el consejo -China y Rusia- están a favor de un enfoque menos estricto.
Se creía que Rusia podría abstenerse de votar, pero aún existía la posibilidad de que China vetara la resolución.
El vicecanciller chino Wu Dawei, el principal negociador nuclear de ese país, llegó a Pyongyang como parte de una delegación de buena voluntad.