No habrá "caja dos". Así lo dejó claro ayer el nuevo tesorero del Partido de los Trabajadores (PT), José de Fillipi, en la víspera del inicio de la campaña electoral con miras a los comicios generales de octubre en Brasil. Ese término, un eufemismo para referirse a un financiamiento ilegal de la campaña electoral, fue lo que desató hace más de un año una crisis política que hizo tambalear al partido oficialista y al gobierno.
Fillipi fue enfático en ese punto. Su antecesor en la campaña de 2002, que llevó a la presidencia a Luiz Inacio Lula da Silva, Delubio Soares, fue destituido del PT al admitir que recurrió a ese mecanismo, situación que generó una "limpieza" interna en ese partido.
La campaña electoral que oficialmente comienza hoy en Brasil, y para la que siete candidatos tenían plazo hasta ayer en la noche para registrarse, promete mayor transparencia en su financiación y menos colorido que lo habitual.
Techos. El PT repite su fórmula ganadora de hace cuatro años, con José Alencar acompañando al presidente Lula. Su principal rival, Geraldo Alckmin, apuesta al regreso del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), al poder, tal como ocurrió entre 1994 y 2002.
Las denuncias de corrupción y financiación ilegal que afectaron sobre todo al PT ya dejó su marca para esta campaña. A partir de hoy están prohibidos los elementos más tradicionales de este proceso: nada de camisetas ni gorros con el nombre del candidato, nada de propaganda en las calles, ni participación de cantantes y famosos en los mitines políticos.
También ayer fueron anunciados los "techos" de los gastos en la campaña electoral de los dos principales partidos en pugna.
El PT anunció que no gastará más de 89 millones de reales (unos 40 millones de dólares). Esta cifra límite representa, sin embargo, un aumento real de un 30% respecto al monto fijado en 2002.
El presidente del PT, Ricardo Berzoini, dijo que por ahora el partido no tiene recursos propios y que espera aportes de personas y empresas privadas. "No habrá relación financiera con otros partidos (aliados)", se apresuró en agregar.
Por su parte, el PSDB fijó su techo en 85 millones de reales (U$S 38 millones). De acuerdo con Alckmin, esta cifra es "estimativa" pensando en primera vuelta y balotaje, y seguramente se recaude y gaste "mucho menos".
Desde el oficialista PT también se aseguró austeridad y que los gastos finales serán mucho menores que el techo fijado.