Boda mundialista

Sólo con una mínima parte de lo ocurrido como actos asociados al Mundial de Alemania 2006, sería posible escribir un anecdotario de veinte volúmenes. Pero, con todo derecho, el episodio que tuvo lugar el viernes 30 de junio en el Registro Civil de la bonaerense calle Uruguay, podría reclamar una doble página y a todo color.

A media mañana, la jueza Liliana Gurovich llegó a su despacho y, tras el saludo de costumbre, preguntó a una funcionaria:

-¿Cuántos casamientos tenemos para hoy?...

-Hay fijados cuatro... (fue la respuesta, con un agregado): pero me permito dudar de que comparezcan las cuatro parejas.

-¿Por qué piensa eso?...

-Y... por el partido, doctora. A las 12 jugamos contra Alemania.

La jueza sonrió, pero no se animó a calificar a ese presentimiento como un disparate. Avanzando al mediodía, su colaboradora empezó a acertarla. Tres parejas adoptaron medidas prontas de seguridad para poder ver el match: una pidió que le adelantaran la hora de la ceremonia; las dos restantes solicitaron cambio de turno. En consecuencia; "a la hora señalada", solamente se hicieron presentes los citados para las 13.00: Cintia (26 años) y Fernando (un añito menos); los acompañaba "Nacho", un pibe de 4 años, hijo del novio. Naturalmente, también estaban los testigos: y unos pocos invitados, que asumieron con resignación su forzoso renunciamiento a presenciar la televisación del encuentro.

Cuando la jueza (no el juez) pitó el comienzo de la ceremonia, alguien pasó un dato a media voz: "Terminó el partido. Van 1 a 1. Hay alargue".

A partir de ese momento, nadie entendió nada de lo que habló doña Liliana: menos los contrayentes, claro... que se sintieron felices cuando les dijo -adaptando el lenguaje a las circunstancias- al tiempo de entregarles la libreta de rigor, de tapas coloradas:

-Les saco la tarjeta roja, y los expulso de la soltería. Esperemos que este matrimonio sea un gol de media cancha.

Cuando se acercó para saludar a la pareja, se dio cuenta de que el gol ya se había producido: una naciente ampliación ventral en Cintia, le permitió apreciar que estaba "encinta"; la miró con picardía, y le oyó confesar:

-Estoy de tres meses.

La Dra. Gurovich tuvo un gesto adecuado al momento, en que iba a iniciarse la ejecución de los penales: levantó el pulgar de su mano derecha; y en tanto le hacía una guiñada, casi exclamó: "Vamo`arriba, Argentina!!!!"

Disfrazó su verdadera intención: lo que en realidad habría querido decirle a la pareja, fue: "Ustedes se habrán perdido la televisación del partido, pero al menos disfrutaron de "la previa".

Rebar

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar