Se fue con su récord Guinness bajo el brazo. Aaron Spelling, distinguido en ese libro como el productor de televisión más prolífico de la historia, falleció el viernes a la noche. Había producido más de 3000 horas de televisión. La causa de la muerte fue un ataque de apoplejía, es decir la suspensión de la actividad cerebral debida a un derrame.
Para Uruguay su nombre no es exactamente desconocido. Fue creador y productor ejecutivo de decenas de series, entre las que estuvieron Dinastía, Starsky y Hutch, Swat, Los ángeles de Charlie, Patrulla juvenil, Los Hart investigadores, La isla de la fantasía y El crucero del amor. Para los treintañeros y los que se acercan a los cuarenta, su nombre puede sonar conocido gracias a las series Melrose Place y Beverly Hills, que en su momento causaron furor en todo el mundo.
Fue ocasional actor, aunque siempre haciendo cameos, y escribió varios guiones para sus series, aunque no fue este su fuerte.
Hijo de inmigrantes rusos, y aspirante a escritor, una enfermedad psicosomática le paralizó las piernas durante un año entero en su infancia.
Como productor alcanzó su apogeo en los 70, cuando llegó a ser durante varias temporadas seguidas el rey del horario central. Pero hacia fines de los `80 cayó en desgracia y resurgió tiempo después con Beverly Hills para la cadena Fox.
Era conocido en Hollywood por su fortuna. De acuerdo al obituario del New York Times, su carrera se definió por su tamaño y volumen. Uno de sus sellos distintivos fue su productora, Aaron Spelling Productions, creada en 1972, que luego se amplió y rebautizó como Spelling Entertainment, 14 años después. Su mansión, la más grande en Hollywood, lo puso en las portadas de revistas de famosos.
A pesar de su timidez, defendía la exhibición de la riqueza afirmando que se la había ganado con trabajando duro, cosa que era verdad.
Sus preferencias lo llevaron a usar la riqueza como escenario para sus historias, según el citado obituario. Esto comenzó con su primer éxito, Burke´s Law, de 1963, protagonizado por Gene Barry, que era un detective que resolvía misterios mientras perseguía mujeres en su Rolls Roy. El apogeo en esta línea lo alcanzó con Dinastía, serie emblemática de los `80, que trataba sobre una familia de multimillonarios y sus feudos.
La mayoría de sus producciones fueron tan despreciadas por la crítica como adoradas por la audiencia. Una de las pocas que fue bien recibida fue la película para HBO sobre la llegada del Sida a Estados Unidos, Y la banda siguió tocando. Igualmente, el editorial del periódico neoyorquino distingue que Spelling nunca buscó el éxito artístico, solo quiso amasar una gran fortuna gracias a su olfato comercial. Uno de sus colaboradores había dicho a Los Angeles Times que "Aaron tiene un instinto legendario para saber lo que el público quiere ver".