Lula busca quedarse cuatro años más

| En la Convención Nacional de su partido, el presidente brasileño anunció que va por la reelección en octubre

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Brasilia | AFP

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva aceptó ayer la candidatura por el Partido de los Trabajadores (PT) para la elección de octubre y dijo que quería un segundo mandato porque el "sueño" de transformar a Brasil "no murió".

"Hoy estoy aquí para decirles que el sueño no acabó y que la esperanza no murió", afirmó Lula en la convención nacional del PT en Brasilia. "Soy de nuevo candidato no por ambición, sino porque el proyecto de transformación de Brasil debe continuar", añadió.

Lula, de 60 años, confirmó por otro lado que conservará como compañero de fórmula a su actual vicepresidente José Alencar, un empresario conservador.

"Hoy estoy aquí para decirles una vez más que acepté, desde el fondo de mi corazón, el llamamiento (...) para continuar la lucha por un Brasil más justo e independiente, donde cada brasileño pueda comer tres veces por día; pueda tener empleo, educación y salud", dijo Lula a 2.000 entusiastas delegados.

Lula, que arranca como gran favorito en los sondeos, defendió su gestión iniciada en 2003. "Mi mandato acaba el 31 de diciembre; pero si acabase hoy, podría decir que no hicimos todo lo que queríamos, pero que hicimos mucho más de lo que cierta gente imaginaba", sostuvo.

"Tengo la certeza de que frustré profundamente a dos tipos de personas: aquellas que pensaban que mi gobierno sería un caos -y hacían fuerza para que así fuera- y aquellas que con pasión e ingenuidad imaginaban que yo podría resolver todos los problemas de Brasil en apenas cuatro años", señaló.

El jefe de estado justificó la política de severos ajustes fiscales que aplicó para disipar la desconfianza que su llegada al poder inspiraba en los mercados, y atribuyó la inestabilidad de 2002 a la herencia de Cardoso.

"Vuelvo a ser candidato porque conseguimos recuperar una economía que encontramos profundamente fragilizada. Porque probamos que es posible garantizar al mismo tiempo estabilidad, crecimiento y distribución de renta", afirmó.

La oposición sostiene que Lula aplicó una dosis de ajustes mayor de la necesaria -precisamente por la desconfianza que inspiraba el PT y por los escándalos que luego lo afectaron- y que esa política convirtió a Brasil en uno de los países emergentes con menor crecimiento en los últimos años.

En lo que se convirtió en su primer acto oficial de campaña, Lula atacó a la oposición y atribuyó a la "calumnia" las acusaciones de corrupción que forzaron la dimisión de sus principales colaboradores en el gobierno y en el PT, que se sumió en la peor crisis de sus 26 años de vida.

"La oposición se aprovechó de algunas conductas equivocadas para generalizar culpas y tratar de destruir al partido más auténticamente popular de Brasil, el único construido de abajo hacia arriba, con los sueños y el dolor de miles de brasileños", añadió.

El Procurador General pidió en abril la acusación de 40 personas -entre ellas José Dirceu, principal ministro de Lula hasta 2005-, por formar una "banda" que desviaba fondos para "compra de apoyo político".

Las acusaciones se deben a sospechas de que el PT pagó sobornos a diputados. El partido niega esas denuncias, aunque admite que creó una contabilidad ilegal para financiar campañas.

La crisis hizo que el PT, que siempre levantó la bandera de la ética, se viera por primera vez a la defensiva en ese terreno.

Eslogan

El lema de su campaña para ser reelecto es "Lula de nuevo, con la fuerza del pueblo"

Apuntes

Cuatro años después de lanzar la candidatura que lo llevó a la victoria, el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, volvió a la convención nacional de su Partido de los Trabajadores para anunciar que será candidato junto al vicepresidente José Alencar, como en 2002.

Según el último sondeo divulgado por Sensus en mayo, Lula da Silva tiene una ventaja de 21,8 puntos y vencería a sus adversarios ya en primer turno, si las elecciones se realizaran ahora.

El principal rival de Lula será Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), del ex presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002). La mayoría de las encuestas comparan a Lula con José Serra que retiró su candidatura.

A la convención de ayer asistieron líderes de otros partidos que aún no oficializaron su respaldo a Lula, pero están en negociaciones para formar una coalición. El más importante es el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), de centro derecha, en el que Lula se apoya desde el año pasado y que constituye la primera minoría en el Senado y la segunda en Diputados, y controla la mayoría de los gobiernos regionales y cientos de alcaldías en todo el país.

Los otros partidos representados en el acto, que aún no han oficializado su apoyo a Lula pero lo negocian, son los minoritarios Comunista de Brasil (PDdoB) y Socialista Brasileño (PSB).

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