EDWARD PIÑON
S on aviones y también tanques. Son ingleses y son alemanes. Que es lo mismo que decir que tienen antecedentes mundialistas, especialmente los últimos, que por otra parte son los organizadores del Mundial.
Por consiguiente, podría decirse que asustan. O al menos que meten un respeto considerable.
Europa pesa. Con ellos y con España, y hasta con Suecia, que tendrá que eliminarse con Alemania.
Su potencia física, su impresionante ritmo de juego, capaz de ser sostenido en una batalla a campo abierto durante 90 minutos, como la que protagonizaron Inglaterra y Suecia, eleva el número de adeptos de los que sostienen que la Copa del Mundo no se va de Europa.
Empero, hay una forma de derrumbar los aviones que avanzan a mil por hora por ambos costados de la cancha. Y también hay un sistema para impedir que los tanques arrollen por el centro del campo para destruir el área adversaria.
La clave es sencilla: no hay avión ni tanque capaz de frenar la magia que puede partir de los botines de Saviola, Tévez, Riquelme (de Argentina) y Ronaldinho, Kaká, Robinho (de Brasil). Es así, la magia puede frenarlos.