La eliminada Serbia y Montenegro enfrenta hoy a Costa de Marfil en el último partido de su historia en una Copa Mundial, pero los serbios tienen un aliciente importante para esforzarse al máximo.
La federación serbia amenazó a los jugadores con retenerles los 632.000 dólares acordados en bonos, si no muestran alguna mejora tras la triste presentación que hicieron en la derrota 6-0 ante Argentina.
Para intentarlo, tendrán al frente a un equipo marfileño también fuera de competencia, pero de un juego sólido y difícil para cualquier rival.
El vocero de la federación serbia, Aleksandar Boskovic, dijo que los jugadores aún pueden compartir el bono, siempre que salgan del mundial "con alguna dignidad``.
Será el último partido de Serbia y Montenegro en su historia, ya que la nación está a punto de desaparecer como tal, por la independencia declarada por Montenegro, en la culminación de la desintegración total de la ex federación yugoslava.
Los jugadores de Costa de Marfil tienen la misión de lograr la primera victoria para su país en su primera participación en un mundial.
"Las cosas no salieron como esperábamos, pero demostramos que hay esperanza para Costa de Marfil en el futuro``, señaló el entrenador francés Henri Michel.
Michel, que duda que siga como entrenador de Costa de Marfil después del mundial, proyecta varios cambios en la alineación que presentará ante los serbios. La gran ausencia será la del artillero del Chelsea Didier Drogba, suspendido por haber recibido dos tarjetas amarillas.
El ambiente de tranquilidad y entusiasmo que caracteriza a la delegación africana, contrasta con el que prevalece en el cuartel serbio, donde incluso se han registrado rencillas entre los jugadores en los entrenamientos.
Aparte de sus problemas internos, los serbios están afectados por lesiones. Ya hay cuatro jugadores descartados, y se cree que el mediocampista Albert Nadj no se recuperará.
Michel dijo que el mal ambiente en el equipo serbio puede que se refleje en el partido en la cancha.