Panorama cambiante

El panorama político en América Latina parece estar dando nuevas sorpresas con cada nueva elección que pasa, y no termina de propinar dolores de cabeza a los analistas que intentan descifrar el rumbo que tomará el continente en los próximos años.

Lo que hace sólo un año parecía ser el reverdecer de las utopías de izquierda, a instancias de los triunfos de Lula, Kirchner, Evo Morales, Tabaré Vázquez o Bachelet, de la presencia de Chávez y del interminable Fidel Castro, lentamente ha ido virando al tiempo que las realidades se imponían sobre los discursos. Varios de estos dirigentes debieron darse un baño de humildad con su llegada al poder, y con un instinto de conservación digno de encomio, no tuvieron pudor en dejar atrás los sueños de hacer temblar las raíces de los árboles y en adoptar políticas más sensatas. Más allá de que algunos analistas agitaban la bandera de un continente que viraba a la izquierda, la realidad se encargó de poner las cosas en su sitio. Ahora, los mismos expertos hablan de un choque entre dos "izquierdas", una moderna y otra antigua.

En ocasiones puede resultar exasperante la simplicidad con que analistas extranjeros y agencias de prensa abordan la realidad política latinoamericana. La forma en que se empeñan en deformar las corrientes ideológicas para que calcen en esquemas de izquierda y derecha que han perdido gran parte de sus sustento. Se dan incongruencias como que para definir las luchas internas dentro de la política argentina se hable de un "Peronismo progresista" para hablar de Kirchner y de una variante "neoliberal" para referirse a los seguidores del ex presidente Menem, todo dentro del mismo partido. Algo similar sucedió con las elecciones en Perú, donde se calificaba de derechista a la candidata Lourdes Flores, cuando poco antes el triunfo de su "padre político" Alejandro Toledo era visto por los mismos "expertos" como una victoria de los humildes y de los indígenas postergados, sobre el neoliberalismo fujimorista. Ni que hablar de la lucha entre Alan García y Ollanta Humala. Este último, un militar golpista de corte nacionalista y xenófobo pasó a ser paladín de izquierda por el solo hecho de recibir la bendición de Chávez, mientras el dirigente del APRA se convirtió en derecha, por reconocer sus errores y osar enfrentarse a los efluvios expansionistas del comandante petrolero.

La contundente victoria de Alan García volvió a agitar el ya de por sí complejo panorama continental. Sumado al abrumador triunfo de Alvaro Uribe en primera vuelta en Colombia, esto pareció marcar un punto de inflexión en el proclamado viraje ideológico latinoamericano. Pero también del norte llegan noticias renovadoras. Las próximas elecciones en México donde muchos ya daban por descontada una cómoda victoria del "izquierdista" Andrés Manuel López Obrador (como sucedió hace unos años con Cuauhtémoc Cárdenas) las encuestas han revelado una pugna mucho más cerrada, y el candidato oficialista Felipe Calderón ya lidera algunos sondeos.

Pero más allá de lo realista que pueda ser calificar como de izquierda al Peronismo, al PRI mexicano o incluso a la concertación chilena, el hecho es que este nuevo cambio de rumbo político promete traer más dolores de cabeza a los analistas internacionales. La casi segura candidatura del ex ministro de economía argentino Roberto Lavagna, autor intelectual de la recuperación económica de su país, significa otro desafío para los calificadores ideológicos. ¿Será de derecha o izquierda?

La pregunta que queda flotando es cómo asumirán los dirigentes de la "izquierda tradicional", los tropezones electorales. En Perú, a sólo días de la derrota, al menos 10 diputados del bloque de Humala anunciaron que se desvinculaban del ex candidato porque daba demasiada importancia a sectores de ultraizquierda que habían obtenido menos del 1% de los votos. Así, las posiciones irreductibles de Chávez y Morales parecen cada vez más solitarias. Por lo visto, y más allá de los sesudos análisis, las poblaciones latinoamericanas parecen haberse decidido a exigir a sus líderes menos utopías y más resultados concretos que les ayuden a mejorar sus vidas cotidianas.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar