Representantes del Gobierno uruguayo expresaron su satisfacción por, como dijo un alto funcionario de la Cancillería, "el trabajo sólido del equipo, lo cual hizo que la presentación uruguaya fuera muy clara". Los representantes de Argentina en La Haya igualmente expresaron su confianza en que la decisión de la Corte Internacional de Justicia contemplaría sus demandas.
Nos encontramos en la primera etapa de un juicio bastan-te más extenso y complejo. Las audiencias públicas en La Haya, el 8 y 9 de junio, tuvieron como objeto el pedido de medidas provisionales o cautelares presentado por la parte demandante, argumentando, entre otras consideraciones, que las plantas son una seria amenaza al ecosistema del Río Uruguay. Nuestro país solicitó a la Corte que rechazara el pedido porque no existían las condiciones requeridas para la adopción de tales medidas.
Cualquiera sea la decisión del tribunal en esta etapa preliminar, luego quedará la segunda etapa, donde se considerará el fondo del asunto.
A pesar de las manifestaciones de funcionarios y asesores jurídicos de ambos gobiernos, es aventurado pretender adivinar la decisión de la Corte. Tanto en el caso de las medidas provisionales, como (aún con más razón) sobre el fondo del asunto. Existe muy poca jurisprudencia en la materia, son muchos los jueces y el Derecho internacional del medio ambiente evoluciona con enorme celeridad.
Este es el momento apropiado para que predomine la sensatez. Ambos Gobiernos deberían darle una nueva oportunidad al diálogo sensato y prudente con el fin de encontrar una solución negociada al problema. Sin vencidos ni vencedores. El primer requisito para conseguir tan benéfico desenlace es dejar de lado las actitudes triunfalistas, descartar los protagonismos y reducir los decibeles del discurso. Ello generará condiciones apropiadas para un diálogo tranquilo y recoleto, que permita cristalizar soluciones aceptables para ambos países.
No será un proceso sencillo porque en este escenario existe un tercer protagonista: los asambleístas -piqueteros- de Gualeguaychú, que han informado que continuarán con su campaña contra las plantas de celulosa en el lado uruguayo.