Con la Guardia Nacional cerca, se encarece poder cruzar la frontera

| Los contrabandistas de ilegales aumentan su cotización ante el peligro de un blindaje fronterizo; algunos pagan

san luis, mexico | AP

Es posible hallarlos en la plaza arbolada de esta población, ofreciendo viajes "seguros" a Estados Unidos a grupos de emigrantes que desafían el calor sofocante.

Pero hoy nadie aceptó. Ninguno podía pagar los U$S 3.000 para ser escondido en un automóvil que cruzaría la frontera; por el recorrido se solía pagar U$S 2.000.

El agudo incremento en las cuotas de los contrabandistas se debe a la llegada de soldados de la Guardia Nacional a la frontera, y a los planes estadounidenses para incrementar la seguridad fronteriza aún más, todo lo cual convierte al viaje hacia Estados Unidos -que con frecuencia suele ser letal- en un recorrido aún más difícil y peligroso.

El aumento en las cuotas ha convencido a algunos emigrantes a cancelar sus planes de introducirse furtivamente a Estados Unidos, mientras que otros han decidido hacerlo por su cuenta.

Las autoridades mexicanas y estadounidenses ya registraron un descenso en la migración, aunque si dudará.

Los expertos en asuntos de la frontera argumentan que la disminución podría ser temporal, hasta que los contrabandistas hallen nuevas rutas a través de terrenos más peligrosos y los indocumentados tengan dinero para pagar las cuotas más elevadas.

"Con toda la vigilancia es obvio que el flujo migratorio se tendrá que mover, y los coyotes (contrabandistas) están usando este argumento para aumentar los precios", dijo Francisco García, voluntario en un refugio para emigrantes en Altar, un pueblo agrícola de 7.000 habitantes que se ha convertido en un importante punto de reunión para los que se dirigen hacia Arizona.

Las cuotas de los contrabandistas aumentaron en 1994, después de que Estados Unidos envió más agentes a lo que entonces eran los puntos de cruce ilegal más activos a lo largo de las fronteras de Texas y California. Las medidas obligaron a los emigrantes a dirigirse hacia el hostil desierto de Arizona, lo cual hizo que la ayuda de los contrabandistas fuera aún más valiosa y los transformó de una red oculta en una floreciente industria ilegal.

En los últimos 12 años, el precio para ayudar a los indocumentados a avanzar hacia el norte a través del desierto se sextuplicó: de U$S 300 en 1994 a 1.800.

Hoy, los contrabandistas cobran hasta 4.000, el doble de lo normal, para guiar a los que cruzan ilegalmente a través del desierto de Arizona.

Las muertes de indocumentados también aumentaron. Más de 1.900 han muerto cruzando la frontera desde octubre de 1998, cuando la Patrulla Fronteriza comenzó a llevar la cuenta. Algunos creen que los fallecimientos aumentarán aún más a medida que crece la desesperación de los emigrantes, y éstos intenten cruzar solos a través de territorio desconocido o le paguen a contrabandistas para que los ayuden en rutas aún más peligrosas.

Las fuerzas de seguridad van a aumentar. Washington enviará 6.000 soldados de la Guardia Nacional federal a la frontera con México en las próximas semanas, y planea expandir la Patrulla Fronteriza de poco más de 11.000 a 18.000 agentes para 2008. También hay proyectos de ley para construir 1.125 kilómetros de valla fronteriza adicional.

A pesar de todos los riesgos, Andrés Flores, un albañil de 29 años que fue deportado a Tijuana desde Los Angeles hace una semana, planeaba cruzar por sí solo a través del desierto cerca de San Luis, Arizona.

"Aquí te piden 3.000 dólares pero no tienes que caminar. Si tuviera el dinero yo lo pagaría porque quiero regresar a mi trabajo", señaló.

Los que presuntos contrabandistas se niegan a hablar.

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