Tras la muerte de Zarqaui

| El enemigo público número uno de Irak murió ayer. Ahora el gobierno anuncia lucha contra los rebeldes que ensangrientan el país.

2006-06-09 00:00:00 300x217
AFP

Bagdad - Fortalecido por el éxito, al menos psicológico, de la desaparición de su enemigo público número uno en Irak, Abu Musab al Zarqaui, el gobierno de Nuri al Maliki va a enzarzarse en una lucha sin cuartel contra los rebeldes que ensangrientan el país.

"Los medios para capturar a Zarqaui se dirigirán ahora a otros rebeldes y nuestro plan consiste en perseguir a elementos de menor importancia", aseguró a la AFP este viernes Muaffak Al Rubaie, consejero de la Seguridad Nacional.

La determinación de las autoridaddes por luchar contra la violencia ya fue expresada el jueves por el primer ministro, Nuri al Maliki, tras la muerte del jefe de la red terrorista Al Qaida en Irak, tras un bombardeo norteamericano el miércoles.

Pero los especialistas subrayan la complejidad de esta tarea y algunos apuntan que la violencia que azota Irak no viene sólo de los miembros de Al Qaida.

"La muerte de Zarqaui y la elección de los miembros del gobierno encargados de la seguridad son señales fuertes del lanzamiento y de la eficacia del plan de seguridad", declaró Maliki, que el jueves terminó la formación del gobierno con el nombramiento de los ministros de Interior y de Defensa y de un secretario de Estado de Seguridad Nacional.

"Quizá el terrorismo no se venza totalmente, pero se erradicará su cabeza en Bagdad y en las regiones", añadió, en referencia al dispositivo que se pondrá en marcha el 14 de junio.

El jefe de los comandos de policía en primera línea de la lucha contra la violencia, el general Rachid Flayah, aseguró que se pondrá en marcha un plan para "estrechar el cerco en torno a los terroristas".

Pero los expertos estiman que la tarea será dura.

"Zarqaui ya no está pero queda su herencia. Ayudó a crear una dinámica, la de un conflicto confesional, que ha ido creciendo", dijo a la AFP Joost Hiltermann, de la organización no gubernamental International Crisis Group.

"Su muerte no hará desaparecer la insurrección en Irak, donde tiene muchos adeptos entre los árabes sunitas", añadió.

El chiita Ali Dabbagh es más optimista y cree que la muerte de Zarqaui es un "golpe fuerte" para su grupo, lo que afectará a la capacidad de su red de operar desde las zonas sunitas.

"Pero no estpero que se detenga la violencia porque Zarqaui pasó tiempo suficiente en Irak como para poner en marcha células cerradas y reclutar a un número no conocido de iraquíes y árabes", añadió.

El sunita Dhafer Al Ani, profesor en la Universidad de Bagdad, va más lejos y afirma que el grupo de Zarqaui sólo es responsable de una parte de la violencia que sufre el país.

"La situación explosiva en las provincias del sur y Basora no tiene nada que ver con Al Qaida ni Zarqaui", dice, y afirma que las milicias y grupos armados vinculados a partidos chiitas son responsables de ello.

"La mejora de la situación depende del fin de la ocupación, que generó el fenómeno Zarqaui , de la disolución de las milicias y de la profesionalización de los servicios de seguridad", estima.

AFP

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