Poco a poco, diversos secto- res de la vida nacional, van advirtiendo la distancia que media entre las promesas de la izquierda y las realidades que se viven hoy.
Este momento doloroso, ahora está siendo vivido con particular intensidad en el ámbito de la enseñanza. Allí se aguardaba la satisfacción de ciertas aspiraciones. Por lo tanto, durante todo el lapso transcurrido desde el día 1º de marzo de 2005, en que el Dr. Tabaré Vázquez asumió la presidencia de la República hasta ahora, no hubo una sola medida de fuerza a nivel del magisterio. Hoy se anuncia un paro de 24 horas coincidiendo con una medida similar, a aplicarse en Secundaria y UTU.
Es una realidad tremenda, la de los bajos sueldos de los docentes. Sueldos que evidentemente el gobierno "progresista" no va a mejorar en la forma que maestros y profesores esperaban. Pero hay más: el descaecimiento de los locales e instrumentos necesarios para desarrollar los ciclos curriculares, resulta alarmante. Para tener una idea de ello, basta con un ejemplo: la secretaria general de la Federación Uruguaya del Magisterio, Teresita Capurro, dijo que "Cientos de escuelas en todo el país, la mayoría, hoy no tienen tizas, cuadernos ni lápices". El Codicen dice que no se repartieron estos elementos porque los lápices vienen de China y no han llegado aún, mientras que los cuadernos y hojas se hallan en un depósito y todavía están por ser distribuidos. "¿No será un cuento chino?", se preguntó Capurro.
Poco antes de las elecciones el Dr. Vázquez se refirió a Enseñanza Primaria. En el curso de una entrevista expresó: "hablar de Uruguay y sus características, su identidad, su capital humano e incluso sus convicciones democráticas, es hablar en primer lugar de la escuela pública". A ello agregó: "Avanzaremos en la universalización de la educación inicial; extender escuelas de tiempo completo; extender y fortalecer red de protección social en la educación a nivel primario y secundario (alimentación, salud, transporte, etc.); mejorar la calidad social de la enseñanza procurando el mejoramiento sustantivo de los resultados educativos."
Grandilocuente. Pero la cuestión es que hoy no hay ni siquiera lápices. El resto es silencio.