Los cuatro hechos que se describen a continuación ocurrieron en diferentes países pero en un mismo día -el miércoles 17- y su denominador común es una afanosa búsqueda de seguridad, emprendida con métodos variados pero igualmente discutibles que van desde la represión desenfrenada hasta el secuestro, los muros aislantes o la legislación endurecida. No parece casual que esos cuatro datos hayan coincidido en 24 horas, porque reflejan las reacciones y los apremios de un mundo regido por el miedo.
1) Después de tres días de terror callejero desencadenado en San Pablo por una organización de narcotraficantes que paralizó la ciudad y dejó un saldo de 172 muertos (35 de ellos policías) se alcanzó a pactar una tregua con el grupo criminal dirigido por su cabecilla desde la cárcel, con lo cual esa violencia cesó de inmediato. Pero entonces la policía emprendió un contraataque matando a 33 delincuentes en 12 horas del miércoles 17, mientras un jerarca de esa fuerza anunciaba: "A partir de ahora morirá un promedio de 10 a 15 bandidos por día en San Pablo".
2) La Cámara de Diputados aprobó en París por 367 votos contra 164 la nueva ley de migración propuesta por el ministro del Interior. Ese texto impone duras condiciones de entrada en Francia y mayores exigencias para obtener permiso de residencia, que serán mucho más rigurosas que hasta ahora, limitando ciertos beneficios sólo para los extranjeros "altamente calificados". Eso fue cuestionado por sectores convencidos de que la nueva ley -aprobada el miércoles 17- agudizará el sentimiento de segregación que ya ha provocado enormes revueltas de inmigrantes en toda Francia.
3) El Senado de Estados Unidos también aprobó (por 83 votos a favor y 16 en contra) la construcción de una barrera triple en la frontera con México, a lo largo de 595 kilómetros de ese límite, que reforzará otra ya existente. El hecho, aprobado asimismo el miércoles 17, se suma al anuncio del gobierno norteamericano sobre el envío de casi 6.000 soldados para respaldar a la guardia fronteriza en esa región, por la cual cruza la mayoría de los inmigrantes clandestinos procedentes de México y Centroamérica.
Paradojalmente, tales restricciones se adoptan mientras en Estados Unidos prosiguen las manifestaciones de los indocumentados para que se regularice su situación. Similares controles ha desplegado España en torno a sus enclaves de Ceuta y Melilla sobre la costa marroquí, lo cual demuestra que las murallas no son hechos aislados sino resguardos sintomáticos.
4) En Estrasburgo, la Comisión de Investigaciones del Parlamento europeo anunció el miércoles 17 que se han comprobado "entre 30 y 50 detenciones ilegales de sospechosos de terrorismo en varios países de Europa" cometidas por la CIA durante los últimos cuatro años. Esos secuestros "no serían posibles sin la complicidad o el conocimiento de los Estados que integran la Unión", agregó el informante. La complacencia de tales autoridades europeas se inscribe en la ola de temor desatada por los atentados contra Nueva York, Madrid y Londres desde 2001, pero establece de todas maneras un sombrío precedente para viabilizar los procedimientos ilegales de agencias de inteligencia que operan con impunidad en todo el continente.
La feroz respuesta policial brasileña, la legislación represiva francesa, el muro aislante norteamericano y los secuestros europeos intentan hacer frente a un vasto fenómeno de temor y de violencia, pero lo hacen en forma epidérmica o brutal, sin ir en ningún caso al fondo del asunto, a sus raíces clavadas en la marginación y la penuria o sin rastrear sus causas, motivadas por viejas injusticias o antiguos resentimientos. Algún día habrá que explorar ese fondo si se pretende remediar los conflictos y no sólo reprimirlos. Porque el efecto que podrán tener en un futuro esas estrategias de hoy, corre el riesgo de convertirse en el reverso de lo que se buscaba, y así provocar la multiplicación del poder del narcotráfico, entre otros males involuntarios pero quizás difíciles de eludir o de curar.