Discreción y mesura

El lunes comenzó a trabajar, en la sede de la Cancillería, el Palacio Santos, el equipo de juristas que representará a nuestro país ante la Corte de Justicia Internacional, en la Haya. La defensa será encabezada por el Embajador Héctor Gros Espiell y estará compuesta por distinguidos juristas uruguayos, incluyendo el Embajador Edison González Lapeyre, y miembros de un estudio de abogados de los Estados Unidos con gran experiencia en este tipo de casos.

La primera reunión fue objeto de amplias notas periodísticas. En este momento la atención se concentra en uno de los elementos de la demanda argentina: la solicitud de que el Tribunal le "indique" a nuestro país que suspenda las obras causa del diferendo hasta su decisión sobre el fondo del asunto. La posición uruguaya es que no existen fundamentos para una decisión de esa naturaleza.

Los asesores jurídicos han resuelto no brindar detalles de los asuntos examinados durante la reunión. Es la decisión correcta. Por varios motivos.

La discreción, mesura y respeto son cualidades fundamentales en cualquier juicio, especialmente cuando están en juego intereses nacionales de tanta magnitud y el asunto es presentado a un tribunal internacional de la jerarquía de la Corte Internacional de Justicia. No solamente por respeto a la misma, y a la otra parte en el juicio, que bien que lo merece, sino también debido a la elemental necesidad de no ventilar prematuramente información o estrategias.

No se necesita tener una vasta experiencia forense para saber que cualquier juicio encierra un elemento de incertidumbre que aconseja pecar por el lado de la mesura. Es cierto que los antecedentes sugieren que la Corte Internacional de Justicia es muy cuidadosa al considerar "indicar" medidas provisionales. Pero, una decisión en un número muy limitado de casos solamente ofrece una orientación general y la decisión del tribunal puede ser diferente si considera que las circunstancias particulares de una nueva situación así lo exigen.

Consideramos que la justicia está de nuestro lado, pero ello no está reñido con la discreción, la mesura y el respeto. Sobre todo porque tenemos que pensar en el día después de la sentencia de la Corte.

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