Socio mutual gasta 264% más que usuario público

| El gasto global en salud bajó de 10,9% del PBI en 2000 a un 8,9% en 2004. Alertan sobre "inequidad" del sistema

Un socio del mutualismo gasta un 264% más que un usuario de Salud Pública. Además, mientras el sector privado insume el 75% del gasto global en salud, el público apenas gasta un 25%. En un beneficiario del sector estatal se invierten $ 342 mensuales, en un socio mutual se insumen $ 869 y en un afiliado a un seguro privado integral, $ 1.765.

Los datos son para el equipo del Ministerio de Salud una nueva prueba de la profunda "inequidad" que existe entre los dos sectores del sistema. Las cifras presentadas ayer por las autoridades forman parte del informe "Cuentas Nacionales de Salud 2004". Este documento retoma el seguimiento de una serie de indicadores de la salud que había sido interrumpido en 2000.

Otro de los aspectos reveladores del documento es que el gasto global de Uruguay en salud viene disminuyendo, ya que pasó de representar un 10,9% del PBI en 2000 a un 8,96% en 2004, el último año monitoreado por la cartera. La tendencia descendente seguirá, puesto que el responsable del área económica del MSP, Daniel Olesker, estimó que en virtud del crecimiento del PBI que se registró el año pasado, la participación del gasto en salud bajaría a un 8%. La razón de la baja está en una disminución del gasto de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) y de las instituciones mutuales.

En las últimas administraciones, los ministros de turno cuestionaban el alto gasto del sector salud uruguayo en relación a sus resultados. El actual equipo no tiene una opinión tan crítica sobre el actual porcentaje. "Israel gasta el 7,5% del PBI pero como es un producto mucho más grande, cuando se analiza el gasto por ciudadano, (allí) se gasta U$S 1.800 anuales por persona, mientras nosotros gastamos aproximadamente U$S 400. O sea que no podemos hablar de un gasto desmesurado", dijo el director general de Secretaría.

LA BRECHA. En números redondos, el sector público, que atiende a un 60% de la población, se lleva 300 de los U$S 1.200 millones del gasto en salud. En cambio, el sector privado insume los U$S 900 millones restantes. Sin embargo, Olesker considera que el aporte más interesante del trabajo es el que compara cuánto recaudan y cuánto gastan los dos sectores, porque allí "se ve más gravemente la inequidad".

El estudio consigna que el Estado y el sector privado recaudan recursos en partes prácticamente iguales. A través de los impuestos, la seguridad social y otras tarifas, el sector público recauda un 49,6% de los dineros de la salud, mientras que el sector privado, a través del aporte de los hogares y préstamos obtiene un 50,4%. Pero al comparar el gasto, el estudio concluye que los prestadores privados insumen las terceras partes de los recursos, mientras los públicos se quedan con la cuarta parte restante.

Olesker planteó que la disparidad responde a la transferencia que existe de un sector a otro, ya que la seguridad social contrata a mutualistas para la asistencia de sus beneficiarios y otro tanto ocurre con los seguros de muchos entes del Estado, la Universidad o los maestros. "La situación es así porque hace mucho tiempo se decidió que las cuotas de la seguridad social daban el derecho a la asistencia sólo en instituciones de asistencia colectiva. Por otro lado, los trabajadores de la Universidad o los entes, tomaron la decisión de que se les financiara la salud contratando también a estas instituciones", explicó el economista.

MÁS TRANSFERENCIA. Una de las medidas que el MSP promete en la "transición" de la reforma es extender la cobertura de la ex-Disse a más funcionarios públicos y a los familiares de todos los trabajadores del país. Esto le inyectaría nuevos socios a las instituciones mutuales. Empero, Olesker asegura que las instituciones tendrán que cumplir exigentes metas para poder acceder a esos nuevos socios, sobre todo apuntando a cambiar el modelo de atención. El economista dijo que la extensión del seguro de enfermedad del BPS se comenzará a instrumentar tras la aprobación de la reforma tributaria, algo que el gobierno estima para agosto, pero que podría demandar más tiempo del previsto.

Olesker dejó entrever que por ahora no es posible plantear que los usuarios de la seguridad social opten por atenderse en el sector público, ya que primero hay que fortalecerlo. El MSP apuesta a extender Disse a usuarios que hoy se atienden en sus servicios, para aliviar su sobrecarga, y así ponerlos en condiciones más competitivas con la salud privada.

Números reveladores

GASTO GLOBAL. En 2000, el gasto global de Uruguay en salud representaba el 10,9% del PBI. En 2004, la cifra bajó a 8,96%.

RECAUDACIÓN. El sector privado recauda un 50,4% de los recursos de la salud, mientras que el público un 49,6%.

PRESTACIÓN. Pero como prestador asistencial, el sector privado gasta un 74,64% de los dineros, mientras el público un 25,36%.

DISPARIDAD. En un beneficiario del sector público se gastan $ 342 mensuales, en un socio mutual se insumen $ 869 y en un afiliado a un seguro privado integral, $ 1.765.

PRIVADOS. Los mayores recaudadores de recursos de la salud privada son las instituciones de asistencia colectiva (23%) y la asistencia particular (16,%). Luego vienen las móviles (4,8%) y los seguros privados integrales (3,4%).

PÚBLICOS. El principal captador de recursos del sector estatal es ASSE (13,9%), seguido del seguro de salud del BPS (13,%). En tercer lugar viene el Fondo Nacional de Recursos (5,4%) y en cuarto Sanidad Militar (2,4%).

BPS. Se convierte en el mayor agente público de financiamiento, si a lo que maneja por el fondo de Disse (13%) se le suma el presupuesto para asistencia del Canzani y Asignaciones Familiares (2,1%).

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