El divorcio de su esposa, Heather Mills, le podría salir muy caro al ex beatle Paul McCartney, cuya fortuna de unos 800 millones de libras (1.204 millones de euros) podría verse considerablemente reducida por culpa de la separación.
La pareja anunció ayer en un comunicado su separación "amistosa", tras cuatro años de matrimonio y una hija de dos años en común.
Los expertos legales del país apuntan hoy que esa separación podría convertirse en la mayor batalla judicial por divorcio en el Reino Unido, ya que la pareja no pactó en su día ningún acuerdo prematrimonial.
A pesar de que en ocasiones la prensa británica ha tachado a Mills de "cazafortunas", McCartney, de 63 años, negaba anoche en su página web esta acusación y defendía a su ex pareja.
Además, Mills ha declarado que ella quiso firmar un acuerdo prematrimonial, que protegería la fortuna del músico, pero que McCartney lo rechazó porque era algo "muy poco romántico".
Heather Mills es la segunda esposa de McCartney, que se quedó viudo de su primera pareja, Linda Eastman, con la que estuvo casado durante 29 años y tuvo tres hijos.
Tras tres años de noviazgo, el ex Beatle y Mills pasaron por el altar en el año 2002 y celebraron su unión con una fastuosa boda en el castillo Leslie de Irlanda.
Durante los cuatro años de matrimonio, la pareja ha sido centro de rumores y especulaciones en la prensa por lo que parecía una tempestuosa relación en la que el carácter inquieto de Mills chocaba con el apacible McCartney.
EFE