Tras un llamado a concurso entre jóvenes veterinarios, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca resolvió la contratación de 17 de ellos para reforzar los cuadros de Sanidad Animal. El motivo: que la plantilla existente, asignada hasta el momento a esa tarea, era insuficiente y, además, presentaba un alto promedio de edad.
Hasta aquí todo correcto y los jóvenes profesionales se abocaron a sus tareas con empuje y espíritu renovados. Pero ocurre que hace ya más de seis meses que ingresaron a los cuadros administrativos y, hasta el momento, no han percibido un solo peso de sus haberes, porque el Ministerio alega que Rentas Generales no le ha volcado los fondos prometidos o asignados.
Más allá de que ese grupo de veterinarios está dispuesto a reclamar -con todo derecho- ante la justicia por el cobro de sus haberes, la actitud del Ministerio o de la dependencia responsable es muy poco seria y altamente desprolija.