Primera fuerza

Se acaban de dar a conocer las fechas fijadas por la Corte Internacional de La Haya para que Argentina y Uruguay inicien sus exposiciones en torno al conflicto que mantienen por las plantas de celulosa sobre el río Uruguay. Nuestro país ha comenzado a manejar nombres de personas que asumirán su representación y ha iniciado contacto con estudios jurídicos de prestigio y experiencia internacional. Son pasos obligados que se deben dar ante la instancia elegida por Argentina para dirimir la controversia.

Para Uruguay el tema de las plantas es una cuestión nacional y uno de los pocos temas donde ha habido una firme política de Estado. Política que se inicia con el retorno a la democracia y que los Partidos que se han sucedido en el gobierno han mantenido y apuntalado de manera inalterable. Y, a esta altura, no es solo el espectro político el que está en defensa de las plantas, sino que es toda la sociedad, prácticamente todo el pueblo uruguayo, más allá de la fuerza política en que militen o con la que se sientan identificados.

Es decir, que en La Haya no comparecerá el "gobierno", sino la Nación uruguaya. Y nuestro país tiene que remarcar esa situación y está en condiciones de hacerlo. Hay dos ex presidentes de Uruguay que tienen un sólido y elevado prestigio en Europa, como son Julio Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle, que a su vez, cuando ocuparon la primera magistratura, se manejaron con cancilleres de lujo, como han sido Sergio Abreu y Didier Opertti. Creemos que se debe recurrir a ellos. Que la presentación del caso Uruguay ante la Corte de La Haya debe estar a cargo de estos dos ex presidentes, como figuras visibles de un equipo técnico de alto nivel, encabezado por Abreu y Opertti. ¿Qué será un simple golpe efectista? Puede ser, pero va a ser muy fuerte y es la realidad política. Será la utilización de un "capital" uruguayo y, a su vez, un claro elemento diferencial con la Argentina.

Dos ex presidentes y dos ex cancilleres, pertenecientes a la oposición del gobierno es un mensaje sólido -y a la vez sincero- de lo que representa para el país esta controversia. De que más allá de la razón, está en juego el futuro y todos están dispuestos a pelear por ello.

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