No es razonable

JORGE DA SILVEIRA

En los últimos tiempos son muy pocos los a-ciertos de la dirigencia del fútbol. Cuando llega el momento culminante de la temporada, nada menos que la definición del Torneo Clausura, del Campeonato Uruguayo y de la Liguilla, la mayoría de los cotejos se darán mientras se dispute el Campeonato del Mundo de Alemania.

Si ya es muy poco lo que se recauda y cada día más escasa la concurrencia de público a las canchas, en una época del año en la que las bajas temperaturas y las lluvias abundan en nuestro país, competir con el Mundial en la casa de la gente no parece inteligente.

Como siempre pasa, no se respeta lo resuelto o lo reglamentado. Se demora el inicio de los torneos y luego se acumulan las fechas cuando más se necesita preservar el físico de los futbolistas que deben definir los títulos. En este caso se agravó el problema por la suspensión del certamen por el horrendo crimen de Héctor Da Cunha, que tiene que ver con la inacción de le dirigencia del fútbol en todo lo relacionado con la violencia en las canchas y por la realización de esta gira de la Selección que no genera ingresos para la AUF, dado que lo recaudado será para la empresa Tenfield por el contrato firmado en su oportunidad, que confirió enormes poderes a la empresa que se suman a los que ya tenía de hecho su principal Francisco Casal, concentración de poder nunca deseable.

No se adaptó para nada la actividad al cambio de estructura de la temporada. Ni siquiera en lo que refiere a períodos de pases y licencias. Tampoco se pusieron luces en canchas en las que se debió jugar en verano por la noche. Una, el Charrúa, otra en el Prado. Se debió ir a jornadas dobles para abatir costos y evitar déficits crónicos, abolir el régimen de local y visitante para jugar en canchas neutrales, actuar con sentido profesional en todo, aprovechar la mejor época del año en cuanto al clima para jugar e ir al receso en el duro invierno, para que puedan hacer giras los equipos y la misma Selección. El receso grande se sigue dando en el verano.

La conducción actual carece de planes para mejorar el fútbol. No se tiene conciencia de la magnitud de las dificultades y se agravan. Parecería que lo que más preocupa es la continuidad de Figueredo en la AUF, que una vez más parece dispuesto a quedarse a pesar de haber dicho pública y enfáticamente que se iría el 31 de julio, cuando culminara su segundo mandato. Preocupante.

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