Con críticas y demandas, se lanzó la ronda salarial

| Los delegados de las patronales cuestionan la suba del salario mínimo y auguran mayor conflictividad en distintos sectores

SEBASTIÁN CABRERA

Fuimos duramente criticados. De un lado nos dijeron que estamos dando poco y del otro lado mucho". La frase fue pronunciada ayer por el director de Trabajo, Julio Baráibar -maletín en mano y con la cabeza gacha- al salir de la primera reunión del año del consejo superior tripartito y refleja el clima que se vivió en el encuentro, donde empresarios, trabajadores y gobierno comenzaron a definir los detalles de la nueva ronda de los consejos de salarios.

Los delegados del Pit-Cnt reclamaron allí que exista la mayor flexibilidad posible en la aplicación de la pauta de aumento salarial, pero desde el sector empleador se respondió que debe haber "apego" a lo previsto por las autoridades. Algunos de sus delegados piensan que se viene un período de mayor conflictividad.

El Ejecutivo pretende que se firmen convenios por 18 meses y que en ese período se recupere entre el 3,5% y el 5,5% del salario real perdido en el último quinquenio. Cada uno de los tres ajustes semestrales debe tener un componente de recuperación y otro de inflación proyectada.

Pero si en algo coincidieron las delegaciones de empleados y empleadores durante la reunión, que duró unas dos horas y tuvo algunos momentos de discursos enardecidos de parte del sector sindical, fue en la crítica a que se firmen convenios por un año y medio, ya que habría que volver a negociar en enero de 2008, época en que habitualmente el país se "paraliza".

Así, en el encuentro se dijo que los acuerdos deben tener por lo menos un año de duración, pero que también podrían llegar a firmarse convenios por dos o tres años, dijeron a El País fuentes sindicales y patronales

De hecho, la asamblea general del Sunca respaldó ayer mismo un preacuerdo pactado en el consejo de salarios del sector -que maneja otros plazos-, el cual consiste en un convenio por 28 meses con cinco ajustes y una pauta que excede la anunciada por el gobierno: cerca de 12% de recuperación salarial. Los cuatro primeros ajustes tendrá 2% de crecimiento del salario real, y el quinto 3%. Claro que las delegaciones del Pit-Cnt y de las cámaras empresariales exhibieron diferencias anoche. Los sindicatos plantearon que la recuperación salarial propuesta es "insuficiente" y que debe estar ligada a la creación de puestos de trabajo. Hicieron hincapié en que deben aumentar las inspecciones, ya que aseguran que aún hoy existen incumplimientos de los acuerdos salariales firmados el año pasado.

Están de acuerdo con la suba del salario mínimo a 3.000 pesos, pero creen que el Ejecutivo debe volver a realizar un nuevo aumento el próximo año. El gobierno, en cambio, sólo prevé futuros ajustes por inflación.

CHOQUE. Los representantes de las cámaras plantearon que la pauta es sensata pero que la recuperación salarial debe acompañar el "movimiento" de la economía. La suba del salario mínimo fue cuestionada únicamente desde la Cámara de Comercio, que entiende que afectará a algunas de sus empresas afiliadas en el interior. Esta gremial también reclamó que funcione una comisión de prevención de conflictos planteada el año pasado. "Una ronda salarial implica mayor conflictividad, pero no se ha contemplado nuestro planteo", se lamentó el asesor letrado Juan Mailhos.

TOLERANCIA. A la salida de la reunión, Baráibar admitió que hubo cuestionamientos de las dos partes, que serán respondidos en una nueva reunión el próximo jueves. Los consejos de salarios comenzarán a funcionar en el correr de mayo y el jerarca adelantó que se podría poner como fecha tope para las negociaciones el 31 de julio, ya que el primer ajuste debe ser retroactivo al 1° de julio.

"Pero tendremos que ser tolerantes: vamos a priorizar el acuerdo de partes como en la ronda anterior. Aceptaremos las negociaciones que lleven más tiempo", aclaró.

El año pasado las negociaciones terminaron entre setiembre y octubre, y algunos acuerdos fueron homologados por el gobierno incluso en diciembre y enero. La tesis de Baráibar es que el gobierno quiere hacer "justicia" con el salario de los trabajadores, "pero sin matar a nadie". "Nos interesa que a las empresas les vaya bien porque se va a invertir más, se crearán más puestos de trabajo y el país irá hacia el aumento de la productividad", concluyó.

GUERRA. Desde el Pit-Cnt, el dirigente Milton Castellano dijo que el gobierno deberá "precisar el alcance de las pautas", si "son flexibles" y si se permitirá discutir categorías, condiciones de trabajo, así como "crecimientos diferenciales" en función de la realidad de cada sector. "Si estas pautas son así de rígidas, no habría negociación. El Poder Ejecutivo haría un decreto", afirmó.

En el sector empresarial se entiende que es correcto que exista un porcentaje de recuperación salarial. El protesorero de la Cámara de Industrias, Andrés Fostik, dijo que "el salario debe crecer", pero pronosticó que en cada subgrupo se vivirá "una guerra distinta"

Una delegación de empresarios de Paysandú reclamó ayer la instalación de consejos de salarios regionales, ante las diversas realidades que se viven en todo el país. Según informó el diario El Telégrafo de Paysandú, los delegados del Centro Comercial e Industrial de la ciudad mantuvieron contactos en Montevideo con la Cámara de Comercio y Servicios, y también pretenden plantearle el tema al ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi.

Los directivos Andrés Mannise y Jorge Ledesma dijeron al periódico que cada vez se presentan más dificultades para hacer frente a los laudos que se fijan con carácter nacional, "en base a un volumen de ventas y movimiento que se da en Montevideo pero no en el Interior". Consideraron que -en el caso de Paysandú- el trasiego de mercaderías desde la vecina orilla afecta las ventas y "agrava la situación".

Los empresarios sanduceros acordaron plantear la realización de consejos en el interior, para que se tenga en cuenta la situación del comercio fuera de Montevideo: "La idea es que se puedan hacer en forma zonal y si es necesario pediremos una entrevista con el ministro".

La prensa, afuera

Cuando comenzó la reunión del consejo superior, la sala de la Torre de los Profesionales estaba dividida exactamente en dos partes: a la derecha unos diez sindicalistas y en el lado izquierdo había unos diez asesores del empresariado.

En el fondo de la sala estaban presentes varios periodistas. Entonces el director de Trabajo Julio Baráibar puso a consideración el tema. Planteó dos mociones: la primera era que los periodistas se quedaran durante las negociaciones y la segunda que se retiraran de inmediato.

Baráibar pidió que levantaran la manos quienes apoyaban la primera postura: nadie la levantó y acto seguido la prensa se retiró del lugar.

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