El jefe de los espías

La CIA (Agencia Central de Inteligencia) fue creada en Estados Unidos en 1947, cuando se producía la escalada de la Guerra Fría, con la misión de practicar el espionaje fuera del país, aunque desde 1981 también puede ejercitarlo internamente. Treinta años después de su creación, la CIA tenía ya 153.000 agentes y gastaba anualmente 6.000 millones de dólares, una cifra que ha seguido creciendo. El papel de la Agencia pareció apagarse luego del desmantelamiento de la URSS en 1991, pero los atentados de setiembre de 2001 le devolvieron su protagonismo, aunque de la peor manera. En los últimos años se la ha acusado de incapacidad para denunciar a tiempo el peligro de acciones terroristas en suelo estadounidense, dato al que luego se sumó otro reproche: el de haber informado erróneamente sobre las armas de destrucción masiva en poder de Irak. Se ve que el éxito de sus operaciones secretas ha sido una Misión Imposible, quizá por no haber solicitado los servicios de Tom Cruise.

Después del escándalo de Valerie Plame, la espía cuya identidad fue ilegalmente ventilada por jerarcas de la Casa Blanca, la CIA enfrenta otro revuelo mundial. Una investigación del Consejo de Europa dice que más de cien personas fueron secuestradas en los últimos tres años por la CIA y "trasladadas a países europeos para encerrarlas en prisiones secretas o someterlas a torturas``. Ha sido probado "y jamás fue desmentido que se secuestraron individuos, se los privó de su libertad y se los transportó a ciertos países de Europa`` dice el informe sobre el cual deberá pronunciarse el Parlamento europeo el mes que viene. Y allí agrega: "es improbable que los gobiernos europeos o sus servicios de inteligencia no hayan sido puestos al corriente de las entregas de más de cien personas``. Ni Hollywood se atrevería a imaginar una intriga de esa magnitud.

Con ello la CIA ha violado por lo menos dos convenciones europeas: la de Derechos Humanos y la de Prevención de la Tortura. La propia Condoleezza Rice aceptó públicamente que existen "traslados excepcionales de supuestos terroristas a terceros países`` aunque negó que se practicara sobre ellos la tortura. Se sabe que la CIA realizó más de mil vuelos no declarados sobre Europa, porque así lo afirma la Oficina Europea de Seguridad Aérea con datos provenientes de España, Italia, Alemania, Macedonia y Argelia. Los márgenes de maniobra de James Bond parecen irrisorios frente a ese despliegue. Ahora las complicaciones de la CIA se multiplican, porque el viernes 5 renunció a su cargo Porter Goss, director de la Agencia, un año y ocho meses después de haber sustituido a George Tenet en ese elevado puesto. Según parece, Goss había sido cuestionado por las filtraciones de datos incómodos para el gobierno y también fue golpeado por la investigación criminal sobre su colaborador Kyle Foggo, acusado de integrar una red de juego clandestino. El candidato para suplantar a Goss es el general de la fuerza aérea Michael Hayden, que fue hasta ayer mismo el "número dos`` del poderoso John Negroponte, director supremo de Inteligencia Nacional, el aparato que controla las dieciséis ramas de los servicios secretos de Estados Unidos, una de las cuales es la CIA. Desde su posición anterior, Hayden fue responsable de intervenir los teléfonos y comunicaciones por Internet de los ciudadanos norteamericanos sin autorización judicial alguna. Pero eso en todo caso es un punto a favor para dirigir el pantanoso mundo del espionaje, un territorio donde no reinan los derechos ni las garantías, como lo sabe el público de cualquier matinée.

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