nicolas colombino
Mañana a las 22 horas Tevé Ciudad exhibirá tres cortometrajes r ealizados por alumnos de la generación 2005 de la Escuela de Cine Dodecá. El pasado viernes se estrenó La perrera, película de Manuel Nieto que en febrero ganó el primer premio en el Festival Internacional de Rotterdam.
Son apenas dos ejemplos, pero a nadie se le escapa que las producciones audiovisuales uruguayas en los últimos años ocupan bastante espacio en los medios. Además, parece ser gente joven la principal responsable de que haya tanta producción.
Ronald Melzer, crítico de cine y propietario de Video Imagen Club, explica que el crecimiento del sector audiovisual es un fenómeno mundial y que Uruguay sigue esa tendencia. Surge entonces la pregunta de cuáles son las motivaciones para que tantos jóvenes elijan la expresión en imágenes como carrera.
Estudiantes. Andrés tiene 18 años y junto con otros compañeros es autor de uno de los cortos que exhibirá Tevé Ciudad. Estudió en la escuela Dodecá porque tenía inquietud por aprender "cómo expresarse en una película". Otro de sus motivos fue sensibilizarse más y así disfrutar mejor de una película. En su opinión, los jóvenes estudian cine para canalizar su necesidad de expresarse.
Otra perspectiva ofrece Laura Rocha, licenciada en Comunicación Social de la Universidad Católica en la opción Narración Creativa. Su motivo para estudiar la disciplina fue la posibilidad de trabajar en diferentes roles. Puntualiza que en Uruguay no se estudia cine, sino "formas de contar y mostrar en lo audiovisual. En ninguna escuela ni carrera se trabaja con cámaras ni con película de 35 mm". Las experiencias en cine recién llegan cuando alguien entra a trabajar en algún proyecto particular. Dijo que "es una carrera con mucha vidriera y muy postmoderna. Los jóvenes en realidad no saben qué es, ni cómo se trabaja, a ellos los atrapa el producto finalizado".
razones. Los directores de escuelas e institutos coinciden en las causas del entusiasmo por estudiar cine. La responsable de Dodecá, Cristina Baucero, explicó que el cine ya no es tan caro, pues lo digital permite aproximarse a los recursos para realizarlo y los chicos tienen familiaridad con la tecnología. Aseguró, además, que "tienen mucho para decir, al contrario de lo que se piensa por ahí" y que "encuentran un lugar para expresarse".
Luciano Alvarez, director del Departamento de Comunicación Audiovisual de la Facultad de Ciencias Humanas en la UCU, sostiene que también el cambio tecnológico permite que hacer películas sea muy próximo a cualquiera: se elimina el costo de comprar una película y el revelado en laboratorio, por ejemplo. Asimismo, señaló que el alto consumo de lo audiovisual por parte de los jóvenes hace que lo incorporen "casi como el habla común: así como nos quejamos porque los jóvenes leen poco y escriben mal, escriben muy bien -intuitivamente- en lenguaje audiovisual".
Según Alvarez, otro elemento clave es que el cine en Uruguay también puede ser un medio de vida, aunque no el cine de ficción. Vivir de hacer películas es "relativamente difícil, pero la publicidad abrió las puertas a la profesionalización del sector". Alguien con intención de hacer cine, en el ínterin puede vivir de hacer cortos publicitarios, video-clips, o trabajar en canales de televisión.
mercado. "Existe una pasión por contar historias porque existe una pasión por conocer y comprender qué es el ser humano. El cine no es más que un modo de hablar sobre el ser humano". Así opinó Eileen Hudson, decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Montevideo, que ofrece la carrera de comunicación más nueva (con cuatro años de existencia). Esa pasión es lo que para ella genera la demanda y los ámbitos para estudiar cine. Sin embargo, también agrega que el mercado uruguayo es chico y por eso es importante que los jóvenes "abran su cabeza y se den cuenta que deben hacer las cosas pensando en el mercado internacional".