La mapa emocional de una escritora y su universo de afectos, amistades y miedos

La intuición artística de Antonio Larreta lo ha llevado a optar, cuando se propone convertir a la ficción a un personaje histórico, por seres que cumplan un doble requisito: haber revolucionado la historia del arte y tener un trasfondo emocional acorde a esa revolución estética.

Así, por ejemplo, en Volavérunt, las perversidades del pintor español Francisco Goya, permitían indagar a la vez el mundo de la plástica y el de la psicología humana. Salvando las distancias, algo similar se propuso en otra novela, El guante, donde el desborde sexual del pintor Juan Manuel Blanes habilitaba a una pesquisa estética y psicológica.

Con Virginia (editada por Fin de Siglo en 2005), que hoy se entrena a las 21 hs en el Auditorio de la Torre de las Telecomunicaciones, nos reencontramos con una artista cuya revolución literaria es equiparable a sus desajustes mentales: la escritora británica Virginia Woolf.

La obra sucede en Londres y sus afueras entre 1904 y 1941, es decir que abarca la evolución biográfica de la protagonista y sus relaciones familiares más próximas. En ese lapso de casi cuatro décadas se desarrollarán el talento y los conflictos de la gran escritora, cuya sexualidad apasionada y su socialismo idealista trazan un cuadro emocional complejo, imprevisible y refinado.

Sobre Gabriela Iribarren recayó el doble rol de directora y protagonista. En lo relacionado con la ambientación escénica, a cargo de Adán Torres, el montaje propone romper con el naturalismo para jugar con el espacio libremente. Por eso, siguiendo la estructura del libro, la obra evolucionará a través de 36 escenas, que a su vez son complementadas con proyecciones.

Estas tiene por fin ubicar al espectador en la época, al tiempo que agregan elementos de belleza visual. En ese punto el montaje y la protagonista se vinculan con otro personaje no menos atractivo: Vanessa. Interpretada por María Mendive, la pintora (hermana de Virginia) permite que la puesta trabaje sobre los aspectos plásticos, abarcando el prerrafaelismo y el postimpresionismo.

Virginia reúne, por lo tanto, la historia de una mujer (o de dos mujeres), con la de un grupo de intelectuales que marcó la Inglaterra de aquellos tiempos, desde la economía a la crítica de arte. Ese aspecto conjuga las características sociales de la época (vinculadas con la superación de conceptos victorianos) con la tortura íntima de la protagonista.

Luis Vidal Giorgi y Pablo Sintes completan el elenco de una puesta que invita también a conocer una sala que se suma al circuito teatral. Larreta, que calificó la concepción de esta obra como un "parto", sostuvo que Gabriela Iribarren fue en ese proceso "una mezcla de tábano y duende".

La obra irá viernes y sábados a las 21 hs y domingos a las 19 hs, mientras Gabriela Iribarren planifica su próximo trabajo: Las troyanas, bajo dirección de Marisa Bentancur.

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