Don Berlusconi: el padrino

En una de las últimas notas de esta columna, les dije que la K está de moda; no sólo porque Kirchner la haya elevado a los primeros planos de la difusión internacional, sino porque también King-Kong hizo (y por partida doble) su valioso aporte a la frecuente presencia de esa letra, con su reaparición estelar tras un eclipse de siete décadas.

Pues, ahora tenemos a una modelo que hace añicos a sus colegas en las pasarelas italianas, mostrando a la K por delante y por detrás, ya que su nombre completo -ideal para jugar al "Veo, veo"- empieza con K y termina con K. Se llama Kristen Pasik, y su historia merece ser contada aun a la hora de la siesta.

Kristen es norteamericana, rubia y hermosísima. Hace pocos años llegó a Italia para ser una chica modelo: y entre quienes se acercaron a ella a fin de conocer sus medidas y actuar en consecuencia, emergió del tumulto un tal Berlusconi, que resultó ser el hijo del primer ministro, caballero éste que alternó la exclusividad del sillón de su cargo, con el discreto encanto del lecho compartido. Con Kristen y el Berlusconi (h) se dio la combinación del choque de la atracción y la atracción del cheque: y se formalizó un noviazgo durante el cual la modelo -como excelente profesional que es- se vistió o desvistió sin protestar cuantas veces fue necesario. En uno de esos cambios de prendas el romance se enfrió... y allá marcharon, ella con su tos y él con sus estornudos. La Pasik quedó en banda ancha, en espera de hallar una nueva frecuencia.

Cierto día, quien pudo ser su suegro -don Silvio Berlusconi- amo y señor del Milán F.C., quiso tener en su "cuadrito" a un ucraniano que las metía todas. Como se sabe, en fútbol, el verbo "meter" tiene magia propia. El ariete se llamaba Andriy Schvchenko. El "capo" sacó la chequera a la luz del día y... ¡adentro Shev-chenko! Poco después, en su condición de figurita del momento se le invitó a un desfile de modas, donde de entrada se topó con Kristen: hubo un cruce de miradas capaz de avergonzar al Vesubio; y el "ucra" tuvo la sensación de haber descubierto el acople perfecto para un "tandem" de antología; tuya y mía hasta llegar al área chica, agrandarse en la fe, rematar con confianza y... ¡GOOOLLL! Así lo soñó y así se le dio. Se casaron: y dentro de un plazo ajustado a derecho, nació Jordan. La pareja eligió a don Silvio como padrino del nene. ¡Menudo riesgo!

El artillero del Milan debe cuidarse. El patrón conoce al dedillo los horarios de concentración del plantel... y el hombre es bravo... créanme: es bravísimo. Con el argumento de que quiere sorprender con cualquier pavadita al ahijado, el padrino podrá visitarlo toda vez que se le antoje y, de paso, mandarse un "O sole mio" como para desinflar colchones. ¡Ojo, Schevchenko!... Hágame caso. No deje la balalaika colgada en el ropero, desentendiéndose de la música. Recuerde los goles que le han hecho a su equipo por increíbles distracciones. No caiga en ese error. Sería imperdonable.

Rebar

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar