Dolores Torrado | Medica pediatra UCM
La vacunación es un medio eficaz para la prevención de las enfermedades infecciosas, que en la infancia debe ser especialmente tenida en cuenta por los padres, por los médicos y los maestros. La vacuna consiste en la introducción en el organismo de antígenos, provenientes de bacterias o de virus muertos o atenuados. Se trata de sustancias que desencadenan en el receptor una respuesta (inmunitaria) que consiste en inducir la elaboración de anticuerpos, ya que estos son proteínas que actúan en "defensa" del individuo neutralizando al agente infeccioso en un posterior contacto.
Ante la posibilidad de una extensión epidémica, con una proyección social y económica, las enfermedades infecciosas motivaron en las autoridades de gobierno diferentes políticas de salud, fundamentalmente bajo la forma de pautas estratégicas destinadas a la prevención. Las vacunas han sido, y siguen siendo, la medida más eficaz.
Con el empleo sistemático de las vacunas se logró disminuir la incidencia de diferentes enfermedades infecciosas que provocaron en el pasado una elevada mortalidad, y/o que han dejado importantes secuelas en la población, como es el caso por ejemplo de la epidemia de poliomielitis en el siglo pasado.
En 1982 dio comienzo en Uruguay el llamado Programa Ampliado de Inmunizaciones, que administra obligatoriamente un plan de vacunas a todos los niños, en forma gratuita, en diferentes servicios de vacunación instalados en todo el país.
En 1987 el Ministerio de Salud Pública asignó a la Comisión Honoraria para la Lucha Antituberculosa la planificación y ejecución de un programa de vacunación dirigido específicamente a prevenir esta enfermedad, debido a que se había comprobado un aumento de su incidencia en el país.
Para el manejo de las políticas de prevención de epidemias existe la Comisión Nacional asesora de Vacunaciones integrada por la Facultad de Medicina, la Sociedad Uruguaya de Pediatría, y otros expertos en la materia. Desde allí se organizan los cronogramas de vacunación con las edades recomendadas para cada vacuna, que debe actualizarse a lo largo de los años.
ESQUEMA DE VACUNACIÓN. Para la vacunación obligatoria se utilizan actualmente las siguientes pautas:
BCG (antituberculosa): se administra al nacer y a los 5 años.
Pentavalente (difteria, tétanos, tos convulsa, Hemophilus Influenzae y hepatitis B): se administra a los dos, cuatro y seis meses, y al año de edad. Además, se vacuna contra hepatitis B a los doce años, si el niño no fue vacunado previamente.
Triple bacteriana (difteria, tétanos y tos convulsa): vuelve a administrarse a los cinco años.
Poliomielitis: se administra a los dos, cuatro, seis meses y un año.
Triple Viral (paperas, rubéola y sarampión): se administra al año y a los cinco años.
Varicela: se administra al año.
Doble bacteriana (difteria y tétanos): se administra a los doce años.
Tétanos: se administra cada diez años, a partir de los doce, con especial atención a las mujeres embarazadas.
NO OBLIGATORIAS. Existen otras vacunas agregadas, que no estando comprendidas en el referido esquema de vacunación, es conveniente dárselas y no son gratuitas a menos que la autoridad sanitaria disponga lo contrario. Entre estas vacunas están:
Hepatitis A. Debe recordarse que se trata de una enfermedad viral que está dentro del grupo de las enfermedades de transmisión fecal-oral, que deben prevenirse fundamentalmente con la promoción del uso de agua potable, el lavado de manos, el control de las excretas y de vectores, y la limpieza adecuada de los hogares. Sin embargo estas medidas pueden complementarse con el uso de vacunas. Las indicaciones para el uso pediátrico de vacunación son: niños de más de dos años de edad que viven en zonas de alta endemia; niños portadores de otras enfermedades como patología hepática crónica, hemofilia, drogadicción, en niños institucionalizados y en niños mayores de dos años, sin riesgo alto de contraer la enfermedad, en los que sus padres o el pediatra tratante quiera hacer prevención.
Hepatitis B. Las vacunas para prevenir la hepatitis B, que son administradas en nuestro país, son altamente eficaces, alcanzando un 95%. A ello se debe que Uruguay tenga una baja prevalencia de esta enfermedad, por lo que se aconseja esta vacunación en los niños con riesgo de infectarse. Esta vacunación se recomienda para todos los niños mayores de 11 años cuando ingresan al liceo.
La población de riesgo comprende: recién nacidos, hijos de madres portadoras del virus o de la enfermedad; niños o jóvenes drogadictos, en hemodiálisis, hemofílicos, portadores de enfermedad hepática crónica, institucionalizados, o infectados con HIV.
Antigripal. Las infecciones respiratorias virales pueden prevenirse por la vacunación antigripal, que deben reiterarse cada año al comienzo del otoño, sobre todo en la población de riesgo; es decir, en los niños entre seis meses y dos años de edad, en los adultos mayores de 65 años, en los profesionales de la salud y en los portadores de enfermedades crónicas sean niños o adultos.
Cifras que impactan
5,6 millones
de niños mueren cada año por desnutrición en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud.
2015
es la fecha que el organismo fijó a comienzos del milenio para lograr reducir esa cifra a la mitad, lo que hoy parece poco probable.