Jueves | 27.04.2006
Montevideo, Uruguay | 11:39
  - Ultimo Momento
El beso de la muerte
El argentino Riquelme besó la pelota, la acarició con la pierna derecha y terminó en las manos de otro admirador. Historias de penales errados.

VICENTE L. PANETTA

Juan Román Riquelme terminó como un amante incomprendido: primero la besó con ternura, después la acarició con la derecha y cuando la pelota se sintió sola y abandonada, fue a parar a los brazos de su otro admirador.

El penal que le atajó Jens Lehmann, del Arsenal inglés, al Román-tico Riquelme, será recordado por mucho tiempo porque fue el adiós de la Liga de Campeones del Villarreal español.

Abanderado sublime de pueblo chico, Villarreal goza de mucho afecto en Latinoamérica porque es un producto artesanal de la región: juegan el argentino Riquelme y varios de sus compatriotas, además de astros de Bolivia, Brasil, México y Uruguay, con el chileno Manuel Pellegrini al mando de la tropa.

Si la pelota entraba desde los 11 metros, Villarreal sacaba visa a la gloria. O al menos a tiempo extra. Eterna discusión, esa de los penales. Algo así como quien nació primero, si el huevo o la gallina.

¿Se equivocó el argentino Riquelme o fue mérito del alemán Lehmann?

Un poco de las dos cosas.

Si se parte de la base que un penal es casi gol cantado, se equivocó el enlace de Argentina. Pero el mérito del arquero de Alemania, quien relegó al banco nada menos que a Oliver Kahn en la selección Germana, fue haber adivinado el disparo al arrojarse hacia su izquierda para rechazar la pelota.

Lehmann dijo luego que lo soñó, y por lo tanto se lanzó sin pensarlo dos veces y encontró la pelota en sus manos.

Pero lo peor que hizo Riquelme fue no seguir la jugada. Se quedó clavado en el piso, la pelota le pasó cerca como intentando una reconciliación, hasta que cayó rendida a los pies de otros pretendientes quienes la rechazaron sin piedad.

Riquelme se fue en silencio y desde el martes parece que se recluyó en el desierto, las almas sensibles de varios de sus compañeros se tradujeron en llanto y por la televisión se escuchaba a los feligreses del Villarreal cantando, para ahuyentar al desencanto.

Lo destacable de Riquelme es que fue fiel a su estilo: pateó con parsimonia y sin potencia. Al igual que cuando juega con ese paso cansino que hace poner los nervios de punta, al menos a las ánimas que siguen al combinado argentino.

Pero con los penales, a Riquelme le ha ido bastante bien: entre Boca Juniors, Barcelona, Villarreal y la selección argentina, disparó 35 y solo falló seis.

Mezcla de azar e intuición, un penal se patea "a lo Riquelme", pero también a ras del piso, fuerte y contra un palo, con engaño, o al estilo del paraguayo José Luis Chilavert, quien lanzaba un cañonazo capaz de arrancarle la cabeza a su colega.

"Para el arquero es mejor que te tiren a colocar porque, por la velocidad, tiene más chance de llegar", dijo Sergio Goycoechea, un fenómeno en los penales, como lo demostró en la Copa Mundial de 1990 en Italia cuando controló cuatro de esos disparos que impulsaron a la Argentina a la final que perdió ante Alemania.

Historias desde los 12 pasos hay muchas en el fútbol, una de las más recordadas en la final del mundial de 1994 en Estados Unidos, entre Brasil e Italia. El 0-0 del partido dio paso a los penales: Franco Baressi marró el primero, Roberto Baggio el último, y fue así como Brasil vivió un nuevo carnaval.

En los mundiales fallaron Zico, Michael Platini y hasta Diego Maradona, quien en el ocaso de su carrera erró cinco penales seguidos en otros tantos partidos con Boca Juniors, en el Clausura de 1996.

En otro posterior encuentro, hubo otro penal para Boca y un desanimado Maradona, quien tiempo después recordó la historia, le dijo a su compañero de entonces Juan Sebastián Verón (ahora en el Inter): "Patéalo vos, que yo no veo ni en arco".

La "Brujita" Verón enfiló hacia la pelota... y la mandó afuera.

Pero el suceso más inédito y único en la historia del fútbol mundial lo protagonizó el también argentino y delantero de Boca Martín Palermo, en un partido entre Argentina y Colombia en la Copa América de Paraguay en 1999.

Argentina tuvo tres penales a favor durante los 90 minutos y todos ellos los pateó Palermo, tomando en todos los casos una intimidante carrera.

El primero se lo atajó Miguel Calero, el segundo la estrelló en un palo y en el tercero la pelota estuvo a punto de impactar en un avión.

"¿Y si había un cuarto penal, también lo pateaba Palermo?", le preguntaron al entonces técnico de Argentina Marcelo Bielsa.

"¡Por supuesto!", respondió Bielsa, al que la prensa argentina lo apoda cariñosamente el "Loco", igual que como le dice a Palermo.

AP

 Utilidades
Imprimir
Enviar
Títulos
Ranking
Tamaño
Escuchar
 ASISTENCIA AL USUSARIO | 903 1986  ..........................................................................................
 CLASIFICADOS | 400 2141 - 131  SHOPPING EL PAIS | 903 1986
 REDACCION IMPRESA | 902 0115  REDACCION DIGITAL | 902 0115 int 440
 PUBLICIDAD IMPRESA | 902 3061  PUBLICIDAD DIGITAL | 900 2338
Zelmar Michelini 1287, piso 4, CP. 11100, Montevideo, Uruguay | Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2006