washington A sus 92 años y víctima de demencia senil, Mark Felt, el hombre detrás del seudónimo "Garganta Profunda", defendió en su primera entrevista desde que fue descubierta su identidad, el papel que desempeñó en la caída del presidente Richard Nixon en "Watergate".
Felt, quien fuera número dos del FBI en la década de 1970, apareció en el programa de Larry King, en CNN, en una entrevista grabada en su casa de Santa Rosa, al norte de San Francisco.
Lo hizo para promocionar sus memorias, "A G-Man`s Life" ("Vida de un agente"), escritas junto con el abogado John O`Connor, el autor del reportaje en Vanity Fair que destapó, hace poco menos de un año, la identidad de la fuente anónima más famosa del periodismo estadounidense.
En la nota, Felt echó por tierra una de las teorías más barajadas sobre los motivos que le llevaron a filtrar información a los reporteros del Washington Post Bob Wood-ward y Carl Bernstein: que habló indignado porque Nixon no lo nombró director del FBI.
Un Felt extremadamente parco en palabras y que se contradijo en varias ocasiones dijo que no se siente un héroe, pero manifestó "estar orgulloso" de lo que hizo "Garganta Profunda".
En el programa de King también estuvieron Woodward y Bernstein y Ben Bradlee, el entonces director del periódico, quien manifestó sentir "lástima" ante la actuación de un Felt que en sus tiempos fue un tipo duro y controlado.
El anciano se definió como un "lobo solitario", capaz de desatar por sus propios medios el escándalo que derrumbó el gobierno de Nixon.
Sin embargo, "Garganta Profunda" no fue capaz de recordar muchos detalles sobre su vida, como por ejemplo dónde estaba cuando Nixon anunció su cese.
Tampoco pudo entrar en detalles sobre las explicaciones que da en sus memorias de los motivos que le llevaron a hablar: su frustración ante la lentitud del Gobierno y la preocupación de que se criticaría al FBI por permitir que Nixon se fuera de rositas.
Casi tan jugosa como los detalles del escándalo es la revelación de que su mujer no murió de un ataque al corazón en 1984, tal y como él contó en su día, sino que se suicidó con el revólver reglamentario de Felt tras sufrir depresiones en parte motivadas por el trabajo de su marido.
Curiosamente, una de las frases más celebradas de "Todos los hombres del presidente", la película sobre Watergate y que después se han repetido hasta la saciedad -el consejo que da a los periodistas de "seguir la pista del dinero"-, no se ajusta a la realidad.
"Nunca dije eso", señaló Felt. EFE