"El pueblo irání responderá dos veces por cada golpe que reciba"

| El ayatollah Khamenei se refiere por primera vez a las consecuencias de una intervención

TeherAn | el Pais de Madrid y EFE

Estados Unidos debe saber que si agrede a Irán, sus intereses en todo el mundo resultarán perjudicados", advirtió el máximo líder iraní, el ayatollah Ali Khamenei. En vísperas de que mañana concluya el plazo de las Naciones Unidas para que Teherán deje de enriquecer uranio, la escalada verbal de sus dirigentes revela tanto autoconfianza como un deseo de reforzar a quienes se oponen a las acciones militares. Mientras, entre bastidores, prosiguen las gestiones diplomáticas y se empiezan a adoptar medidas de precaución como un próximo racionamiento de gasolina.

La capacidad de Irán para dañar los intereses de Estados Unidos en Irak, Afganistán o, a través de sus aliados del Hezbollah libanés y del Hamas, en Israel, se debate en la prensa y entre los diplomáticos desde hace meses. Pero ayer fue la primera vez que la más alta autoridad del Estado lanzó una advertencia directa.

"Los iraníes buscamos la paz y la República Islámica no invadirá a nadie. (Pero) Estados Unidos debe saber que si agrede a Irán, sus intereses en todo el mundo resultarán perjudicados, y el pueblo iraní responderá dos veces por cada golpe que reciba", advirtió el ayatollah Khamenei durante un acto dedicado a los trabajadores del que se hicieron amplio eco los medios oficiales.

A pesar de sonar como tambores de guerra, estas declaraciones buscan alejar la opción bélica. Con ellas, Irán da argumentos a quienes defienden que atacarle tendría consecuencias mucho más peligrosas que su eventual nuclearización. Hasta ahora Estados Unidos ha asegurado que desea una solución diplomática. Sin embargo, las filtraciones a una revista estadounidense de que Washington podría utilizar bombardeos aéreos y armas nucleares tácticas para destruir las instalaciones atómicas iraníes, han despertado inquietud internacional.

Los responsables iraníes no obstante se muestran confiados. "No retrocederemos ni un milímetro sobre nuestros derechos legales e inalienables", repitió el presidente Mahmoud Ahmadinejad en la despedida del jefe del Estado sudanés, Omar el Bechir. Ahmadinejad también dijo que su país ignorará la decisión que finalmente adopte el Consejo de Seguridad si le priva de sus derechos. "Saben que estamos en sus manos porque dependemos en buena medida de ellos para el suministro a medio y largo plazo de energía, por eso están apretando los clavos", interpreta el representante de una multinacional petrolera en Irán. Nadie cree que vaya a haber una acción militar, pero la posibilidad de sanciones es un riesgo real.

Tal vez por ello, el régimen iraní no está jugando a una sola carta. "Hemos enviado una delegación a Viena", manifestó a este diario una fuente diplomática, dando a entender que se intenta un último gesto antes de que Mohamed el Baradei, el director del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), presente su informe ante el Consejo de Seguridad mañana. De todas formas, el hecho de que no vaya a recibirla El Baradei sino uno de sus asistentes indica que no se esperan cambios en la actitud iraní.

En otro gesto significativo, el viceministro de Petróleo Mohammad Reza Nematzadeh avanzó ayer un plan para racionar la gasolina a tres litros diarios por conductor a partir de setiembre. La mayoría de los analistas coinciden en que un embargo a la venta de gasolina a Irán sería la única sanción verdaderamente efectiva contra el régimen de Teherán. A pesar de ser el cuarto productor mundial de petróleo, este país importa el 40% del combustible que consume por falta de capacidad de refinacíón.

la nafta. "Si dejas a los iraníes sin gasolina, se produce una revuelta", señala un observador occidental en referencia al elevado consumo que alientan tanto su precio subsidiado como la antigüedad del parque automovilístico. Llenar un depósito de 40 litros apenas cuesta 3 euros. En el último año fiscal (que concluyó el pasado marzo), esa subvención supuso al erario público 4.200 millones de dólares, casi un 10% de los 44.600 millones ingresados por la venta de crudo. Las autoridades llevan tiempo quejándose de ese gasto, pero la decisión de recortarlo precisamente ahora que los altos precios del petróleo han generado un importante colchón financiero, parecen indicar que hay otros objetivos. De hecho, el Parlamento dio el primer paso en febrero, justo cuando Irán suspendió la aplicación del protocolo adicional al Tratado de No Proliferación. Entonces, la Cámara redujo un 40% el presupuesto destinado a subvencionar el consumo privado de gasolina. Nematzadeh estimó ayer que ese fondo "puede agotarse para finales de agosto".

A partir de ese momento, los conductores tendrán que pagar su exceso de consumo a los precios internacionales. Aunque sólo afecta al consumo privado, la medida puede generar grave descontento social sobre todo en las grandes ciudades donde no hay verdaderas redes de transporte público.

Las autoridades iraníes, incluido su presidente, Mahmoud Ahmadinejad, han asegurado que proseguirán con esas actividades.

Aunque el Ejecutivo de Teherán insiste en que su programa nuclear sólo persigue fines civiles, como la generación de energía eléctrica, Estados Unidos y la Unión Europea consideran que Irán pretende desarrollar armas atómicas.

El ministro británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw, aseguró ayer que "nadie está hablando de una acción militar" contra Irán al distinguir el caso claramente del de Irak.

En un discurso pronunciado en Londres, Straw dijo que "una de las mayores pruebas que debe resolver la comunidad internacional procede de la intransigencia de Irán sobre su programa nuclear".

El jefe de la diplomacia británica señaló que podía "entender la cautela que se siente en muchas partes del mundo" sobre cómo debería "proceder" la comunidad internacional en esta crisis, "sobre todo dada la experiencia de Irak".

"Pero seamos claros: esto no es Irak. Nadie está hablando de una acción militar", subrayó.

A juicio de Straw, la cuestión ahora es ver cómo la comunidad internacional "puede garantizar más efectivamente que las obligaciones internacionales, en este caso el Tratado de No Proliferación Nuclear, se cumplen".

"Si carecemos de la voluntad y el compromiso para hacer esto, entonces el sistema multilateral se colapsa", añadió.

Las declaraciones de Straw se produjeron dos días antes de que concluya, mañana, el plazo dado por el Consejo de Seguridad de la ONU a Irán para que suspenda el enriquecimiento de uranio.

Sin embargo, las autoridades iraníes, incluido su presidente, Mahmoud Ahmadinejad, han asegurado que proseguirán con esas actividades.

Aunque el Ejecutivo de Teherán insiste en que su programa nuclear sólo persigue fines civiles, como la generación de energía eléctrica, Estados Unidos y la Unión Europea consideran que Irán pretende desarrollar armas atómica.

Estados Unidos ha presionado para que la comunidad internacional intervenga con sanciones.

Canciller británico descarta plan militar

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