Un brasileño que hizo temblar al mercado cinematográfico

| El cineasta carioca estuvo en Buenos Aires para participar en un encuentro de medios audiovisuales

La Nacion | Marcelo Stiletano

Cuenta Carlos Saldanha que cuando era chico, cada vez que se acercaba su cumpleaños, siempre podía imaginar qué regalo recibiría de su padre. "El siempre ha sido un sensacional jugador de fútbol y cualquiera puede imaginarse que, siendo yo su único hijo varón, el sueño era verme jugar con destreza a la pelota", explica, rememorando aquellos tiempos en su Río de Janeiro natal.

Pero el muchacho tenía otros planes. Prefería los lápices, los pinceles, las témperas y cualquier otro elemento que lo acercara al precoz sueño de convertirse en artista. Hoy, a los 37 años, Saldanha alcanzó esa meta con creces, y si bien el sueño paterno original quedó trunco no faltarán en el mundo del entretenimiento quienes afirmen que este locuaz y cordialísimo carioca que se encuentra por estos días en Buenos Aires es en su especialidad un ganador tal que podría estar, en términos equivalentes, a la altura del mismísimo Ronaldinho.

Saldanha es el artífice de la película que alcanzó récords de espectadores en varios países. La era de hielo 2, convertida ya en referencia indiscutida de este año a la hora de evaluar el rendimiento del mercado cinematográfico local, es también la punta de lanza de una fuerte presencia de ambiciosas producciones animadas por computadoras y con tecnologías digitales de última generación para los próximos meses y las siguientes temporadas.

ganchos. "Lo que pasó en Argentina fue igual en Brasil, en Alemania, en Japón. En principio yo no le encuentro explicación razonable a semejante éxito, pero si empiezo a pensar creo que la gente se enganchó tanto con los personajes y los elementos de la primera película que se moría por ver una continuación. Además, me parece que hemos acertado al armar los trailers y anticipos mostrando el comienzo de la película. Eso hizo que ni bien asomaran las primeras imágenes todos quisieran ver más y más. El entusiasmo fue tan fuerte que La era de hielo 2 es todo un fenómeno mundial", se entusiasma.

Saldanha dialoga con La Nación en uno de los salones del hotel de Puerto Madero pocos minutos antes de compartir las experiencias de su carrera con los participantes de Promax/BDA Latinoamérica 2006, el encuentro anual de la organización dedicada a difundir y premiar en todo el mundo lo más caracterizado del marketing y las promociones en medios electrónicos que lo trajo a Buenos Aires.

"Mi carrera fue muy rápida en todo sentido -detalla Saldanha-. Cuando tenía 16 años quise ir a una escuela de arte y terminé estudiando computación, algo que también me gustaba y hasta llegué a desarrollarme profesionalmente como analista de sistemas. Pero el bichito del arte me seguía tocando y en un momento cuando me propuse combinar las dos cosas surgió la posibilidad de viajar a Nueva York para estudiar allí animación por computadora. Era muy chico, pero decidí hacerlo, total no había nada que perder. A los 20 años mi novia y yo ya estábamos comprometidos, nos casamos de un día para el otro, juntamos dinero para quedarnos un tiempo y ver lo que pasaba."

Lo que ocurrió después fue vivido por Saldanha casi a la misma velocidad con la que se producen las transformaciones del arte digital en las producciones animadas. "Como mis profesores veían que trabajaba muy rápido con las máquinas, uno de ellos me propuso ingresar en el Masters Program. Tuvimos que pedir más dinero, nos endeudamos todavía más, pero en ese momento supe definitivamente lo que quería hacer. Sentía que a través de las computadoras podía expresarme como artista", subraya el cineasta carioca.

INICIOS. Después de realizar sus dos primeros cortometrajes, Saldanha recibió una oferta de Chris Wedge para sumarse a la incipiente productora de animación Blue Sky, que por entonces (era 1993) no contaba más con que veinte empleados en White Plains, muy cerca de Nueva York. "Me dije en ese momento que si esa empresa crecía yo podría crecer con ella", señala. Empezó allí dirigiendo algunos avisos publicitarios para la TV, ganó varios premios y las cosas fueron pasando mientras la llegada de Toy Story y Pixar, en asociación con Disney, provocó una pequeña revolución en el terreno animado.

Esta tendencia llevó a que, en 1998, el poderoso sello cinematográfico 20th Century Fox decidiera adquirir Blue Sky para terciar con fuerza en la competencia animada y digital que sumaba en el cine a nuevos participantes. "Fue así que Chris y yo sumamos fuerzas y dirigimos La era de hielo, un gran éxito sorprendente para muchos que nos terminó de convencer de que algo bueno teníamos en la cabeza. Después llegó Robots, una idea que manejábamos antes que La era de hielo, pero como no estaba desarrollado el guión, el estudio no se animó a hacerla y así optamos por empezar con Scrat y sus amigos. Fue una decisión muy inteligente", explica Saldanha, que más tarde, con el respaldo y el conocimiento de Fox se lanzó sólo a encarar la secuela de La era de hielo.

"Soy consciente del riesgo que acarrea toda repetición. No me siento bien cuando la gente dice cosas como: `Esta película ya la vi`. Si las ideas no son frescas y originales y si la cuestión pasa sólo por reciclar cosas ya vistas, nada funciona bien. En mi caso, si acepté una secuela fue porque podía agregar nuevos elementos", afirma Saldanha, para quien toda buena película animada debe apoyarse en tres pilares esenciales: una buena historia, personajes con los que el público pueda reír y llorar, y un profundo compromiso artístico para sobrellevar el esfuerzo y el tiempo que demandan realizar una producción de este tipo.

Saldanha es un convencido de que el desarrollo tecnológico puesto al servicio de la animación todavía está lejos de alcanzar un techo. "Las fuentes y los recursos para que los artistas puedan desarrollar su capacidad creativa son casi ilimitados. Lo que no me gusta es que la gente crea que se puede entrar a este mundo sólo con la intención de ganar dinero. Es cierto que las inversiones de los estudios contribuyen a hacer obras de calidad, pero si se hace una buena película no importa si cuesta diez, veinte o cien", dice.

En Uruguay

La película de dibujos animados ya fue vista por 130.000 uruguayos desde su estreno

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