Jose Mastandrea
Lo fundamental es que no haya festejos en Porto Alegre. Que aunque sea por esta noche, sea Porto Triste. Y para que acontezca, Nacional tiene que ganar. Si es posible, por dos o más goles. Si lo logra, entonces los brasileños se irán con la capa caída y preocupados.
Nacional demostró que tiene armas suficientes como para ganar. Pudo hacerlo cuando enfrentó a este mismo equipo en el Parque Central. Aquella noche no tuvo puntería. Falló a la hora de definir y terminó sufriendo cuando en realidad debió terminar festejando un claro triunfo.
El partido de esta noche es diferente. Es el primer tiempo de un encuentro de 180 minutos. El Inter va a tomar precauciones y va a ser más defensivo que de costumbre. Esas mismas precauciones deberá tomar el tricolor porque recibir un gol, empatar o perder, sería el final de un sueño.
Es lo que tienen estos encuentros de Copa. Hay que sacarle el jugo a la localía. A la presión de la tribuna y a la actitud de los jugadores dentro de la cancha.
Los brasileños ya empezaron a jugarlo. No querían el Parque y hablaron pestes del árbitro colombiano Oscar Ruiz. Habrá que ver si les da resultado o no.